Solo el 17 por ciento de los niños mexicanos que requieren un trasplante renal logran ser operados, los demás viven con diálisis y una baja calidad de vida.
El problema radica en que un trasplante es muy costoso, ya que asciende a los 300 mil pesos, costo que las familias no pueden pagar, dijo el médico trasplantólogo egresado de la UdeG, Federico Mendoza, quien junto con otros ciudadanos han conformado la Fundación Mundial de Transplantes de Niños capítulo México para hacerse de recursos, tecnología, médicos y apoyar a los necesitados.

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