En estos días comencé a ver algunas películas de guerra muy interesantes que les quiero compartir, estando seguro que me ganaré el abucheo de algun@s.

Primero les voy a dar un título, My honor was my loyalty, traducido como Mi honor es mi lealtad, que es el lema de las Schutzstaffel, Escuadras de Defensa, mejor conocidas como las SS de la Alemania nazi. Esta película trata precisamente sobre las experiencias vividas durante la Segunda Guerra Mundial por un grupo de estos soldados. -Como nota cultural, debo decirles que las SS eran un grupo de soldados de elite, y algunos eran asignados a divisiones de combate, otros a los campos de concentración; en un documental, un veterano alemán se indignaba porque no se hace la diferencia entre unos y otros. Fin de la nota -.

No piensen que vi algún documental pro-fascista, es una película de guerra dirigida por un joven director italiano llamado Alessandro Pepe (1987) y esta producción independiente es del año 2012 y, según datos que me encontré, tuvo un presupuesto de 15,000 euros.

Como podrán imaginar por la temática, no tuvo muy buena acogida entre las casas productoras, por lo que fue apoyada por un grupo de recreación histórica, PROGETTO900 (como los que salen en Los Simpson), después de tres años de producción en 2016 tuvo su presentación en diferentes festivales europeos, donde encontró una aceptable recepción para después ser comprada por plataformas como Netflix y Youtube.

La cinta trata de darnos una visión desde el otro lado, la parte contraria a la que siempre vemos… “desde las producciones hollywoodenses nos retratan como “los malos” en comparación con “ellos, los buenos”; tampoco piensen que se la pasan hablando bien de Adolf Hitler y sus arios gorilas; critica el trato a los judíos, los campos de exterminio y las órdenes que los soldados alemanes tenían que obedecer sin cuestionar, y, por otro lado, nos muestra cómo los soldados germanos al final y cuando todo ya estaba perdido peleaban por su país, sus familias y sus compañeros, sin interesarles las razones políticas que los llevaron allí; nos habla de personas que fueron arrastradas por la locura de la guerra y que tuvieron que hacer cualquier cosa para sobrevivir.

No esperen ver la versión alemana de Saving Private Ryan, es una producción sencilla, bien hecha, que puede ser refrescante entre tantas historias de guerra parecidas y manieristas; pero eso no es de sorprender, como lo dice al final la película: “la historia, la hacen los ganadores”.

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