Ocotlán, Jalisco

La violencia de género en sus diferentes expresiones, es parte de una problemática  social que sigue arraigada en la actualidad. Y una de las prácticas más comunes de agresión hacia la mujer se ve reflejada en el acoso callejero.

El municipio de Ocotlán, Jalisco, a través del Instituto de la Mujer cuenta con un antecedente de proyecto, en el que se aborda la problemática del acoso callejero y se contempla dentro de una de las metas: “la incorporación de un plan estratégico donde se desarrolle una acción afirmativa para combatir la violencia hacia las mujeres”, esto como parte del Programa de Fortalecimiento a la Transversalidad de la Perspectiva de Género.

Para ello en febrero de 2018 según consta una nota publicada por Señal Informativa en Ocotlán, la entonces titular de dicha dependencia y responsable del proyecto Norma González, daba a conocer las acciones contempladas a corto plazo, enfocadas principalmente en la obtención de datos estadísticos:

“El cronograma habla de esta específicamente acción afirmativa del tema callejero el cual queremos que se alcance a trabajar en estos meses para poder entregar resultados, que aquí nosotros estaremos dando estadísticas. Ya es como un programa piloto a lo mejor muy apresurado pero con un tema, por eso nos enfocamos en uno muy específico sabes qué tipos violencia vivimos y en muchísimas modalidades pero por eso la acción afirmativa va muy delimitada para poder dar resultados muy específicos de ello”.

Sin embargo, el panorama cambia por completo al intentar acceder a dichas estadísticas,  pues la respuesta se tornó negativa, a decir de la nueva titular, Cesiah León, en la dependencia no se cuenta con información respecto al tema:

“En el caso que tu comentas del acoso callejero, aquí en la institución no existen datos que nos arroje ese estudio de proyecto del acoso callejero, entonces por lo tanto te podría decir que no hay datos, que es inexistente, desconozco la verdad si la licenciada Norma los trabajó, porque aquí dentro del instituto no hay información al respecto, entonces no hay continuidad con ese tema”.

Por su parte al contactar a la licenciada Norma González, para conocer su versión ante la supuesta falta de información, desconoció el porqué de tales señalamientos, pues según ella el proyecto no sólo fue aprobado en cabildo sino que también se obtuvieron avances  estadísticos, comenzando en las escuelas y teniendo como siguiente paso el dar capacitaciones a choferes con el objetivo de sensibilizar sobre el tema, sin embargo, desconoce si la actual administración, ha mantenido continuidad en los objetivos planteados.

Pues en el documento que fue facilitado para su corroboración de existencia, se plantea que “El plan para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en el municipio de Ocotlán, Jalisco” tendrá una vigencia de dos años.

Aunado a la interrogante del paradero de tal información se expone el desconocimiento de los proyectos que emanan de un gobierno que ha sido reelegido y del que se podría pensar se tiene la ventaja de una continuidad que derive en resultados, sin embargo, parece carecer de esta, pues a poco más de un año, esta problemática parece haber sido abandonada y desconocida, dijo Cesiah Leon.

“Para mi todos los temas de las mujeres son importantes y sobre todos en cuestión de violencia (…) mi función es precisamente erradicar eso, pero ¿Como voy a erradicar lo que no conozco? ¿Lo que no existe? si no tengo datos estadísticos. Yo por ejemplo acuérdate que esto es de certeza, tal vez hemos escuchado del acoso callejero yo dentro de la administración no he escuchado ninguno, en el caso, dentro de esta dependencia (…)sí, no dudo que hay este tipo de acoso pero desgraciadamente no tenemos los datos estadísticos y yo no he visto ni un solo caso aquí en la dependencia, te digo no sé el programa que estaba trabajando la licenciada Norma, aquí en la dependencia no hay ningún dato respecto sobre ese proyecto”.

Entender la problemática que rodea el acoso callejero es sólo una parte de los estragos causados por la violencia de género, así lo explica la doctora  Guadalupe Ramos Ponce, investigadora y coordinadora del Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer en México.

“La violencia de género tiene dos elementos que son fundamentales, esta violencia es estructural y sistémica que promueve, permite, genera la violencia contra las mujeres, es decir, hay toda una cuestión sociocultural, la música las canciones, las telenovelas, los anuncios, todo objetiviza a las mujeres, en término de que las hace objeto sexual y objeto de uso y de desuso”.

Según el Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile, se puede entender como acoso sexual callejero aquellas “prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos como la calle, el transporte o espacios semipúblicos; que suelen generar malestar en la víctima y son acciones unidireccionales, es decir, no son consentidas por la víctima y quien acosa no tiene interés en entablar una comunicación real con la persona agredida”.

Sus formas de manifestación van desde la agresión verbal y no verbal, físico, registro audiovisual hasta los casos más graves que van desde el arrinconamiento y acercamientos intimidantes, la persecución, exhibicionismo y masturbación pública.

La permisibilidad y naturalización cultural que rodea al acoso callejero llega a causar confusión entre las víctimas quienes no saben si el piropo resulta o no acoso, según explica Ramos Ponce.

“En el caso concreto del acoso, al decir que tiene que ver con el carácter y la forma de ser mexicano, imagínate además a qué nivel no, o sea, el ser mexicano incluye el ser piropeador, el ser galante, el piropo en sí mismo es violencia, en términos de que invade la intimidad de las personas, cuando tú no pediste algo, cuando tú no lo solicitaste y te lo hacen llegar, incluso alguna apreciación sobre tu ropa, el cómo estás, si tú no lo pediste, es acoso y eso es violencia”.

Mientras tanto entre las estadísticas pérdidas, se visibilizan casos como el de Alejandra, quien a finales de 2018 tras salir de su trabajo ubicado en una Plaza comercial de la ciudad, al dirigirse rumbo a su casa fue víctima del acoso sexual callejero, que se vive en las calles de Ocotlán.

“Venía caminando de regreso a mi casa, de mi trabajo no era tan tarde eran como las doce y treinta, pero estaba muy solo ya, estas callecitas, casi siempre están solas por la noche, en especial como no hay luz la gente no se queda mucho tiempo a fuera y recuerdo que venía concentrada con mi música, traía mis audífonos, realmente como estaba muy solo no me venía percatando bien de si venían carros o no, si venía gente caminando a mi alrededor, recuerdo que iba pasando por un puesto de tacos, noté que un carro pasó cerca de mí y el señor que iba manejando incluso hizo como un ademán de salirse de la ventana y como pasó muy cerca de mí, yo traía los audífonos no alcancé a escucharlo”.

Cuando lo vi, me hice hacia un lado, y me di cuenta que el carro aceleró yo iba caminando hacia una privadita que da rumbo a mi casa, vi que el carro se echó en reversa por la calle en que yo iba caminando, me siguió como por una cuadra, en ese momento yo ya empecé a correr porque el hecho de ver un carro en la noche, que te vaya siguiendo, no había nada abierto alrededor, no había gente, nunca me había pasado que me siguieran, pero en varias ocasiones anteriores, ya me había tocado que los hombres me gritaran cosas, inclusive una vez me tocó ver a un hombre masturbarse en frente de mí en la calle o en los autobuses, pero nunca me habían seguido y menos en un carro.

Recordé que traía una navaja en mi mochila, nunca la he usado pero por lo mismo la cargo, por si algún día llega a pasar algo, fue un regalo de mi papá, y la saqué, recuerdo que el carro ya había dado vuelta y estaba del otro lado de la calle por donde  yo tenía que atravesar, para llegar a la casa tienes que atravesar un baldío ahora es como un negocio de soldadores y él estaba por dar la vuelta y encontrarme del otro lado, entonces lo que hice como la puerta estaba cerrada y ya tenían un cancel e iba tener que regresarme y volvérmelo a encontrar, saque mi celular y le marque a uno de mis roomies, ya estaba a unos trecientos metros de llegar a mi casa.

“Le hable ya muy asustada, llorando, que me estaban siguiendo y salieron muy rápido, inclusive me metieron a la casa y ellos se quedaron a fuera para ver si veían el carro y anotar las placas o algo y no realmente ya no vieron nada, pero si recuerdo el tipo de carro que era. Unos días después un amigo me comento que a una de sus amigas también la había seguido un carro con las características similares y por la misma zona”.

¿Por qué resulta tan fácil acosar a una mujer? La doctora Guadalupe Ramos, expone la tesis de por qué el hombre ha pretendido inhibir a la mujer de los espacios públicos.

“Pero también además yo tengo la tesis, de que tanto el acoso callejero, como el hostigamiento sexual como formas de violencia contra las mujeres  como una manera de quitar a las mujeres de un espacio que no era su espacio, el espacio de las mujeres al que fue constreñida históricamente, fue el doméstico, el de casa, el privado, ese era su espacio natural, así nos lo hicieron creer, y el espacio público, el de la calle, el del trabajo, el de la escuela, era el de los varones, entonces cuando las mujeres irrumpimos en el espacio público lo ven amenazante también y por eso es que la respuesta, es de mucha violencia” .

Culturalmente hay quienes creen la mujer es quien provoca ser acosada, derivado su forma de vestir o su comportamiento

“Pues las mujeres lo hacen también con una misión ¿no?, les gusta verse bien y también hay muchos tipos de mujeres a las cuales les gusta. Si les den su buen punto de vista y hay otras que les molesta pero, es normal eso ¿no?, influye dependiendo de la forma de vestirse, por ejemplo, una cosa es verse bien y otra cosa es verse vulgar, una persona que se viste vulgar y no quiere que le faltan al respeto, pues no. Es como, no dar más, taparse lo que se debe de tapar. Lo elegante no tiene que ver nada con enseñar o verse bien o la exhibición.”

La importancia de tomar acciones ante la problemática y que a su vez puedan prevenir el desencadenamiento de otros hechos violentos cometidos principalmente en contra de las mujeres, resulta urgente, según comentó Ramos Ponce.

“El acoso no se tiene que minimizar de ninguna manera, porque así es como comienzan las violencias, que las mujeres vivimos un continuum de violencia a lo largo de nuestras vidas y se va manifestando de diversas maneras desde que nacemos hasta que morimos. El componente sexual siempre va a estar presente en esas violencias y hay que desnaturalizarlas todas.Si permitimos el acoso y el hostigamiento eso puede dar lugar a que crezca esas violencias y que pueda llegar incluso hasta el feminicidios”.

Ser escuchadas y tomadas en cuenta por las autoridades, resulta primordial para una cultura de denuncia pues la falta de confianza ante el actuar de las autoridades deja que desear, pese a que el acoso es considerado un delito así señalado en el Código Penal, el artículo 176-Bis establece que: “Comete el delito de acoso sexual el que con fines o móviles lascivos asedie o acose sexualmente a otra persona de cualquier sexo, al responsable se le impondrá sanción de uno a cuatro años de prisión”.

“Lo primero que viene a tu mente es el miedo, simplemente piensas en que no te vuelva a pasar y creo que en Ocotlán no hay un lugar o no hay una educación al respecto o no sabes a dónde proceder. No se  debe de normalizar obviamente, no debes de caminar con miedo, una mujer ni cualquier persona debería de caminar por ningún lado o estar en cualquier lado de la vía pública y sentir miedo, no debería de existir, tal vez es utópico pero considero así debería de ser”. Comentó Alejandra.

“Ya está tipificado, en el código penal y tienen que comenzar a primero difundir esas conductas y hacerlas ver como lo que son, conductas delictivas, segundo, se tienen que generar los protocolos de actuación para que sepan que hacer y la policía comunitaria la que está más cercana a la población, sepa informar sobre todo a las mujeres aunque el acoso lo puede vivir otras  personas, pero informarles que es lo que tienen que hacer y sobre todo que sepan que si denuncian van a encontrar lugares seguros de denuncia”. Dijo Guadalupe Ramos sobre lo que falta por hacerse para que las mujeres puedan sentirse seguras.

Mientras en Ocotlán se deja de atender la problemática en municipios como Guadalajara y Zapopan los gobiernos ya aprobaron cambios en el Reglamento de Policía y Buen Gobierno  que incorpora la figura de acoso sexual callejero como falta administrativa.

Esta sanción municipal es aplicada con una multa económica calculada que va  de los 2 mil pesos hasta los 5 mil y en caso de negarse a pagar, el detenido podrá ser arrestado hasta por 36 horas.

Por Adriana Andrade