Ocotlán, Jalisco

Hasta la fecha, la libertad de expresión en México y en algunos países de Latinoamérica es uno de los derechos más amenazados, o en su caso, no se ejerce de manera enteramente libre, lo anterior dicho por el reportero de El Informador y especialista en cobertura de seguridad y violencia, Isaack de Loza, durante una conferencia celebrada en el Centro Universitario de la Ciénega (CUCiénega).

El exponente de la conferencia mencionó que, los grupos delictivos o la gente relacionada con el narcotráfico, no son los principales retenedores de la información generada por el periodista,  sino que son las mismas autoridades al no rendir cuentas de forma precisa o el impedimento del ejercicio de la libertad de expresión.

“Las actividades delictivas que si bien simplifican, si reflejan nuestro desempeño diario, pues yo pondría un poquito más arriba a los propios, de afección, que significa que las autoridades en el desarrollo de nuestro ejercicio periodístico (…) Pensar que en el 2018, el ejercicio periodístico no es enteramente libre, no es solamente una realidad, sino que es una realidad que debemos combatir día con día”

De acuerdo con el reportero de El Informador, una de las principales funciones del periodista es darle rostro a las personas que llegan a hacer víctimas de algún abuso o acto ilícito.

Por su parte, el periodista de El País y especialista en cultura de paz, Hugo Mario Cárdenas comentó que en todo momento la denuncia no deja de ser una herramienta fundamental para el ejercicio periodístico, ya que además de dejar un registro, también sirve de argumento para tener un acercamiento con las autoridades, además de analizar de qué manera están actuando para la finalidad de su trabajo, sin embargo, estas respuestas se ven colapsadas.

“En este sentido, la denuncia es indispensable porque llegamos a ver a las instituciones porque existen medios para utilizarlas  (…) insisto las autoridades pueden tener una agenda muy poco aplaudida en esta situación de coyuntura, pero es por dos cosas; primero porque si hay corrupción y después porque están desbastadas”.

De acuerdo con el reportero de El País, ninguna información o cobertura realizada, llega a valer tanto como la vida del periodista que la consulta, por más trascendente que sea o el impacto que pueda llega a generar en determinado lugar.

Agregó que Colombia, país donde actualmente ejerce el periodista de El País, no le dan el debido seguimiento a los casos de los periodistas desaparecidos o asesinados, ya que las carpetas de investigación indican que solo se han resuelto el cuatro por ciento del registro.

Por Iván Ochoa