Inhumaciones irregulares y masivas, así el destino de cientos de personas fallecidas no identificadas en Jalisco

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Ocotlán, Jalisco

En Jalisco, entre 2006 y 2019, mil 422 personas fallecidas no identificadas han sido inhumadas en 30 panteones municipales; sus entierros han estado plagados de irregularidades en los registros tanto de identificación y de ubicación dentro de cada panteón; es decir, en muchos sitios hay más cuerpos inhumados de lo que los datos oficiales reportan, así lo dio a conocer el sitio ZonaDocs en su reportaje: “Jalisco: Inhumaciones irregulares y masivas, el destino incierto de las personas no identificadas”.

En este texto se informó que la prohibición legal de incinerar los cuerpos de personas fallecidas no identificadas (entre 2006 y 2015, el Gobierno de Jalisco redujo a cenizas los cuerpos de 1,599 personas) y el descubrimiento de dos contenedores frigoríficos con 322 cuerpos, aceleró la inhumación de todas aquellas personas que no fueron identificadas y/o reclamadas en las instalaciones del Servicio Médico Forense (SEMEFO), pues en los dos últimos años (2018-2019) se inhumaron 909 cuerpos, el 64% de todas las inhumaciones realizadas en el estado.

Además señalaron que en 2020: la Comisión de Inhumación (creada en septiembre de 2018) ha revisado 222 expedientes que están a la espera de conseguir un espacio en algún panteón para ser inhumados. Su destino final podría ser el Panteón Municipal No. 3 de El Salto, lugar donde ya se han inhumado 214 personas fallecidas no identificadas, la mayoría de ellas fueron las que sin control y en condiciones poco favorables para su identificación fueron hacinadas en los llamados “contenedores de la muerte”.

Tras un análisis detallado que hicieron de los mil 422 registros obtenidos mediante diversas solicitudes encontraron que estos entierros respondieron a una lógica administrativa, ya que tras el incremento de los homicidios y la localización de fosas clandestinas en los dos últimos años, la saturación de los SEMEFOS se volvió constante y, por tanto, existía la necesidad de trasladar “el excedente de cuerpos” a otros espacios.

Esto significa que:  “la mayor parte de éstos fueron inhumados con los datos mínimos necesarios para obtener tanto el acta como el certificado médico de defunción, documentos indispensables para solicitar un permiso de inhumación, los datos claves son: género, edad y causa de muerte; sin embargo, 619 cuerpos de inhumaron sin haber determinado su edad, de 66 se desconoce su género y 45 no poseen causa de muerte”.

De las mil 422 personas fallecidas que han sido inhumadas en Jalisco, entre 2006 y 2019, mil 232 son hombres, 124 son mujeres y en 66 casos no se determinó su género; a 712 persona se les quitó la vida de manera violenta (principalmente, por uso de arma de fuego, armas punzocortantes y estrangulamiento), mientras que a 365 se les inhumó después de perder la vida en algún hospital producto de una enfermedad (infartos, neumonía y cirrosis). 

En cuanto a las edades de estas víctimas, 517 de las mil 422 murieron cuando tenían entre los 20 y 40 años de edad. 

El 45 por ciento de todas estas personas fallecidas no identificadas y/o reclamadas fueron inhumadas en dos panteones: Guadalajara y El Salto (643 personas); el 55 por ciento restante (779 personas) fueron enterradas en 28 panteones municipales al interior del estado; en la mayoría de los casos, su destino final no fueron gavetas individuales sino fosas comunes.

Para acercar esta realidad al contexto de quien nos lee, habrá que decir que “en la delegación que el IJCF tiene en Ocotlán, cinco panteones resguardan en fosas comunes, los cuerpos de 111 personas fallecidas no identificadas; de éstas 84 perdieron la vida tras recibir un impacto de un arma de fuego (…) Los permisos municipales de inhumación con los que se les enterró, sólo poseen edad y causa de muerte”

Todo esto es sumamente grave si recordamos que en Jalisco existen 8 mil 865 personas desaparecidas y, quizá, muchas de ellas pueden estar entre las mil 422 personas fallecidas no identificadas que ya han sido inhumadas.

La inconsistencia en los registros y la no coincidencia del número de inhumaciones tal y como lo señalaron en ZonaDocs tiene consecuencias para la presente y futura identificación de las mil 422 personas fallecidas que han sido inhumadas, ya que:

1) no hay correspondencia entre el número de cuerpos que aparecen en los registros y los que se inhumaron en los panteones; 

2) tampoco coinciden el número de cuerpos inhumados con el número de actas y permisos que se expidieron para su inhumación; y 

3) en panteones como: Coyula (Tonalá) y Jardines de La Paz (Lagos de Moreno), las gavetas que debieron ser espacios de inhumación individual se volvieron fosas comunes, razón por la cual es difícil saber qué cuerpos están en cada una de las gavetas, ya que nadie se encarga en los panteones de garantizar la trazabilidad de cada uno de los cuerpos.

Por Darwin Franco

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