La sociedad marca que si eres niña y te compran muñecas, juegas con las muñecas y que si eres niño y te compran balones, pasa lo mismo. Pero, ¿qué pasa si a un menor le dan la opción de elegir? Éste es el caso de María Carmen Hernández Beltrán, medio campista de la Selección Femenil de Chapala (SFC) y campeona de goleo en seis ocasiones. Proveniente de San Miguel Zapotitlán, que apenas a sus cinco años de edad decidió envolverse en el mundo del balompié y olvidarse por completo de los juguetes o juegos que por costumbre adjudicamos a las niñas.

“Yo empecé a jugarlo pues desde el kínder. Me acuerdo que en el kínder, había unos torneos y me tocó jugar 100 metros planos en las carreras y miré al equipo de fútbol de niños que estaban jugando y le decía a mi mamá que quería jugar fútbol. Yo siempre pedía, ya fuera un carrito de esos de control remoto, el uniforme de Chivas, unos zapatos y un balón”

“Timmy”, conocida así por la mayoría de su familia por ser muy tímida, sabía lo que quería, y cada navidad se los daba a entender a sus padres. Como todo niño ilusionado a la llegada del niñito Dios o  Santa Claus, deseaba con tanto anhelo la materia prima del fútbol, y al ver que no era complacida… decidió cambiarlo todo

“De hecho si llegó a pasar eso porque en una navidad –tenía como siete años- le lloré a santa ‘porque santa no me trajo lo que le pedí, porque me trajo puras cosas de niñas’ le dije ‘ya sé que soy una niña pero no quiero muñecas, yo quiero un balón, y quiero mi uniforme de Chivas, no pido más’, y ese día le volví a escribir otra carta a Santa y le decía ‘no quiero tus regalos, llévatelos y regrésame mi balón de Chivas y mi balón, así le puse”.

Y al final Carmen se salió con la suya.

Fue en el jardín de niños donde empezó todo. Antes de jugar, comenzó a participar en las carreras de atletismo; ella vio que no era lo suyo. Un día, casi suplicándole a su maestra le pidió que le diera la oportunidad de mostrarse en el fútbol, y después de insistir le dieron la oportunidad.

Ella no inició en la media cancha como se le conoce en la actualidad, sino desde atrás, en la posición de arquera. La instancia no pudo ser mejor para debutar. En una serie de penaltis, donde sus reflejos marcaron la diferencia y logró ganar una primera medalla y no precisamente de oro, sino de valentía y de pasión por el balompié.

“Tenía como cuatro años cuando me metí a jugar, me dejaron jugar y quedamos en penales –de hecho tengo una foto donde estoy de portera- y ganamos en penales, fue mi partido con niños. Ya a partir de los 10 en adelante me metí a un equipo de niños (…) que porque me fueran a golpear, que me fueran a hacer, pero yo no les tenía miedo”.

Oficialmente, empezó a jugar al balompié a partir de los 10 años con niños, pero su carrera en el femenil comenzó hasta los 12, cuando emigró a Chapala para competir en la Liga Dominical del municipio, en donde se enfrentaba con mujeres, pero mucho mayores que ellas:

“Empecé a jugar en un equipo femenil a los 12 años aquí en la liga de Chapala, pero al principio no me querían porque se jugaba iba a hacer bajo la responsabilidad de técnico porque no tenía la edad para jugar. Al principio tenía miedo porque miraba a unas ‘tronchotas’ y decía ‘no, me van golpear’, pero no, me las batía a todas. A un equipo le llegué a meter siete goles, fue cuando quedé campeona de goleo por primera vez aquí”.

Para jugar el fútbol se deben de invertir dos cosas importantes: tiempo y dinero. Para el caso Carmen no ha sido la excepción, y menos por la distancia que recorre, que es de San Miguel Zapotitlán hasta la ciudad ribereña. Pero su talento le ha patrocinado muchos de sus viajes.

“Pues en sí, es apoyo más que nada de mis papás que cuando no tenía ‘oye, me das o me llevas’ y me traían. Hubo un equipo mi abuelo metió aquí a Chapala y pues ya con ellos nos veníamos. Pero antes sí; había equipos que me patrocinaban el dinero de los camiones y ya venía, con tal de venir (…) De mi propio dinero ahora sí, que ya estaba trabajando y así, que estado viniendo, para poder jugar aquí”.

Carmen Hernández ha destacado en el plantel chapalense dos cosas: uno el buen golpeo de la pelota, y segundo, el olfato goleador. Pero esto no es casualidad, no nació de la noche a la mañana. Fueron técnicas que perfeccionó a lo largo del tiempo, al practicar varios días a la semana junto a su hermana. Tal caso, que al paso de los días se convirtió en la máxima goleadora del equipo, y logró obtener el campeonato de goleo individual.

Toda persona tiene el apoyo de un amigo o un familiar que lo ayuda a no bajar la moral. Para “Timmy” fue su tío, quien falleció hace seis años, pero lo recuerda cada vez que marca gol.

“De hecho, si hubo unos partidos a los que fue, fue a uno en el que jugamos un tercer lugar, fue cuando gané el primer lugar de goleo, de hecho me dijo que le presentara a amigas porque él quería patrocinarlas, él quería levantarlas, él era árbitro, le gustaba mucho arbitrar y una vez me arbitrio y me dijo ‘déjate caer te marco un penal’, pero no, yo siempre he respetado el rival, pero hay unos rivales que si se pasan, no me gusta pegar”.

Con la reciente creación de la Liga MX Femenil, el sueño de muchas mujeres es pertenecer a un equipo profesional. Para Carmen, no es la excepción, desea con mucho entusiasmo poder cumplir con su sueño.

En la actualidad, “Timmy” fue la máxima rompe redes de su conjunto en la anterior temporada, con un registro de 17 goles, por lo que su campeonato de goleo y un título a nivel nacional no quedaría nada mal en su currículum. Ahora, solo espera su llamado al Atlas Femenil.

“Es un sueño, créeme que es un sueño porque desde que estoy niña, el fútbol es como mi otra vida. Ya sería un sueño jugar y pisar un gran estadio”

La vida le ha hecho muchas jugadas traviesas a Carmen, mas nunca se ha quedado con los brazos cruzados, al contrario la ha encarado de pie, y ha logrado ganarle la espalda en varias ocasiones. Ella es la niña que dejó las muñecas por una pelota. Dice no equivocarse en la decisión que tomó.

Por Iván Ochoa