Ocotlán, Jalisco

Nacida en Ocotlán, Jalisco y radicada en el municipio vecino de Poncitlán, la atleta paralímpica María Princesa Franco se ha convertido en la joven promesa del levantamiento de pesas.

A semanas de haberse coronado con la presea de oro en la categoría juvenil de 67 kilogramos, en el Campeonato Mundial de Parapowerlifting en Kazajistán, Princesa Franco vio cumplida una meta, misma que se propuso con firmeza y claridad recién que comenzaba su carrera y después de haber asistido al Campeonato Mundial organizado en México, pues su asombro ante la magnitud del evento, y sobre todo el ver ondear la bandera de México en lo más alto, ante la presencia de otros países, fue clave para la proyección de su carrera deportiva, logrando dos años después, ser ella quien pondría de nueva cuenta la bandera en la cima.

“Fue una experiencia muy completa en todos los sentidos, aprendí mucho y mejoré no solo como deportista sino también como persona, estar entre más de 70 personas que vienen de países diferentes, es una experiencia muy grande, muy diferente, se hablan muchos idiomas, estas en el medio de grandes atletas y de grandes personas que han dejado su marca en la historia del deporte adaptado y sientes que te inspiran a querer llegar a ese lugar que están ellos”.

Su comienzo en el powerlifting surgió tras la invitación de una atleta que también forma parte de este deporte adaptado, quien le vio cualidades que la llevarían a destacar. Fue entonces de esta manera que la vida de Princesa comenzaría a retomar un nuevo sentido. Marcado por un cambio de estilo de vida que se divide entre las responsabilidades de estudiante y las de una atleta de alto rendimiento. Ahora que debe mantener ese ritmo, su organización va desde una alimentación estricta, el cumplimiento con sus rutinas de entrenamiento y las actividades escolares.

A sus 17 años, como resultado de una constante disciplina que ha entregado al deporte adaptado, ha logrado triunfos en Paralimpiadas Nacionales:

Como todo atleta, detrás de los resultados se encuentra un camino marcado por diversas dificultades. Para Princesa como deportista perteneciente al CODE Jalisco, la movilidad resultaría convertirse en una de las principales dificultades, pues los traslados a la ciudad de Guadalajara se habrían convertido en una constante a superar.

“Yo represento al Code, entonces nada más hay en Guadalajara y cada semana los viernes tenía que estar yendo allá, se me hacía muy pesado porque al principio me iba en camión y en transporte, entonces tenía que ir cargando mi maleta”.

Por lo que Princesa ha solicitado apoyo al ayuntamiento, aunque este se le dio, tuvo que pasar un periodo en lo que por cuestiones de cambio de administración quedó suspendido; sin embargo, hasta la la fecha ya cuenta  de nuevo con los recursos para los traslados.

Existe una lucha constante por los recursos que puedan ser destinados al deporte: el retiro de becas o la reducción de estas, es una batalla a la que se enfrentan en la actualidad los deportistas.

En cuanto al deporte adaptado a decir por Princesa se espera que la promesa realizada por las autoridades competentes en apoyar más, se vea cumplida.

“Yo pienso que si para el deporte convencional es difícil, para nosotros es el doble o el triple, porque además de que no recibimos el mismo tipo de atención o apoyo, para algunas personas es más difícil el intentar sobresalir por el nivel de dificultad que tiene también, entonces aparte de estar lidiando con la discapacidad es estar haciendo muchas cosas más para poder llegar a algo más”.

La siguiente competencia en la que se encuentra enfocada es la Paralimpiada en Colima, próxima a realizarse en el mes de octubre.

Las medallas obtenidas son el reflejo de la dedicación, disciplina y fortaleza, que ha entregado día a día y que van de la mano de su mamá, quien ha resultado su principal motor, además de quienes se han sumado en el camino para aportar:

“Es algo muy reconfortante porque sabes que a pesar de todo el apoyo que se les agradece a las personas que están ahí siempre, también más que nada, es aprender a no ponerte límites, porque eso es lo que te detiene a hacer las cosas y a sobresalir, los limites los pones tú, están en la mente y eso es lo más difícil de superar, siempre he pensado que no es fijarte en los demás, es más difícil superarte a ti mismo cada día que superar a otros más, no importa que tan bueno eres, siempre va a haber alguien mejor que tú y no lo sabes, esto es lo más difícil de este deporte pero también lo más reconfortante”.

Firme y con las convicciones claras, es como la atleta paralímpica trabaja para convertirse en una referente del deporte adaptado.

Por Adriana Andrade