Ocotlán, Jalisco

Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) son las mayores generadoras de riqueza en el país: generan el 78 por ciento de los empleos y aportan el 42 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin embargo, pese a su importancia y a la enorme necesidad de recuperar el dinamismo interno de la economía, actualmente sufren debido a la falta de financiamiento. Desde hace un par de años, las pymes padecen una contracción en cuanto a los créditos que otorga el sistema bancario, es decir, no tienen buenas condiciones para acceder a préstamos que les permitan crecer.

Según los datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en agosto se tuvo una disminución del cuatro por ciento en los créditos que se dan a las pymes, con lo que se llegó a 21 meses de contracción. Esto significa que tenemos casi dos años en los que las pymes solicitan menos créditos al sistema bancario, debido fundamentalmente a que los intereses siguen siendo altos. Hace un par de meses la tasa de referencia del Banco de México era de 8.25, en tanto ahora se encuentra en 7.75, lo que quiere decir que el costo del dinero se ha abaratado un poco pero sigue siendo caro para las pequeñas y medianas empresas.

Parece una trampa irónica: la incertidumbre por el entorno internacional es una de las causas de la limitación en los créditos a las pymes, pero se necesita el fortalecimiento de las pymes para enfrentar la incertidumbre en el entorno internacional. Las pymes tienen la enorme necesidad de conseguir préstamos para invertir y crecer, pero ante la incertidumbre y el alto costo de los créditos se muestran muy cautelosas a la hora de endeudarse. Siete de cada diez pymes tienen problemas para acceder a los créditos: enfrentan un sistema bancario rígido, con exigencias que no todos pueden cumplir, además de que los intereses son altos.

En una economía en la que la informalidad ronda el 60 por ciento, muchas de las pymes quedan fuera de las posibilidades de acceso a los préstamos del mercado formal. No pueden cumplir con los requisitos del sistema bancario, por lo cual deben recurrir a otras opciones de financiamiento como los créditos de los proveedores o directamente la usura, lo cual sabemos que es más caro y da menor margen de tiempo. Con estas limitaciones es muy difícil que los emprendimientos puedan concretarse, crecer y generar todo el dinamismo económico que tanto necesitamos.

Para fortalecer el mercado interno necesitamos mejorar las condiciones de financiamiento para las pymes. No solo se trata de bajar las tasas de interés y reducir las exigencias burocráticas sino de trazar estrategias de financiamiento específico para microempresas, impulsar planes de capacitación y gerenciamiento, así como reducir las dificultades para que las empresas puedan ser formales y puedan acceder a oportunidades con las que hoy no cuentan porque operan en la informalidad.

Por Héctor Claudio Farina