Ocotlán, Jalisco

Las proyecciones de la economía mexicana para 2020 apuntan a una leve recuperación en diversos aspectos, aunque conviene matizarlos para establecer el escenario. El contexto en el que iniciamos el año es de un estancamiento: el crecimiento en 2019 fue prácticamente nulo, las inversiones y los grandes proyectos no se concretaron debido, fundamentalmente, a la incertidumbre y la falta de confianza; los empleos generados fueron insuficientes y persistió la precariedad laboral. Por el lado positivo, luego de mucha incertidumbre se logró el acuerdo para el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se aumentó el salario mínimo en 16 por ciento, y la inflación, es decir la suba de precios, se mantuvo dentro de los límites del tres por ciento.

La primera referencia para 2020 es la del crecimiento: será moderado, apenas para evidenciar una recuperación. El Banco de México espera que el repunte sea de 1.07 por ciento, una cifra similar a la que estiman los analistas privados. Aunque el gobierno cree que el crecimiento podría superar el dos por ciento, la visión general es que estaremos más cerca del uno por ciento. Las probabilidades de mejorar estas proyecciones dependerán de varios factores, fundamentalmente de dos: la recuperación de la confianza por parte del sector privado y la ratificación del T-MEC para impulsar las exportaciones.

Con este crecimiento moderado no se deben esperar grandes cambios en otros indicadores. En el caso del empleo, se generaron 724 mil puestos formales de enero a noviembre de 2019, de acuerdo a los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta cifra es importante pero insuficiente, a la vista de que se necesitan alrededor de 1.2 millones de empleos por año para atender las necesidades de la gente. Para 2020 no hay que esperar muchas diferencias: la generación de empleos seguirá siendo insuficiente, así como la calidad tampoco presenta señales de mejoría. Si bien hay una recuperación importante del salario mínimo, que se incrementó 20 por ciento desde este mes de enero, falta ver que esto signifique un aumento del salario real, es decir del ingreso que perciben los trabajadores.

Por el lado de las inversiones, las expectativas apuntan también a una leve recuperación aunque todavía estamos en terrenos de incertidumbre. En el mes de diciembre los empresarios manifestaron que continúa la desconfianza para invertir, por lo que hay que esperar la ratificación del T-MEC y el inicio de las obras e inversiones previstos en el Plan Nacional de Infraestructura. De lograrse estos aspectos, se tendría una mejoría en diversos sectores, fundamentalmente en la industria de la construcción y en las exportadoras.

En cuanto a los temas de fondo, la tendencia es que los precios suban en promedio entre tres y cuatro por ciento, nuevamente muy por encima de los niveles de crecimiento de la economía. Con este escenario, será un año de recuperación leve en el que no hay que esperar grandes cambios en cuanto a los niveles de pobreza, desigualdad y precariedad. La mejoría para la gente será limitada.

Por Héctor Claudio Farina