Ocotlán, Jalisco

Los últimos datos sobre la generación de empleo en México dan cuenta de que en 2019 se crearon 342 mil puestos formales, según el informe del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta cifra está rodeada de aspectos negativos, positivos y pendientes que hay que matizar para tratar de entender qué pasa con el mercado del trabajo en un contexto de un año complicado en el que la economía se estancó, hubo mucha incertidumbre y con ello se vieron disminuidas las inversiones y los proyectos.

Por el lado de la cantidad, la generación de 342 mil puestos de trabajo formales es insuficiente y representa cerca de la mitad de los puestos creados en 2018, cuando la cifra fue de 660 mil empleos. Igualmente, en 2019 se tuvo la menor generación de puestos en los últimos diez años. Para matizar los datos, hay que resaltar que resulta importante que se hayan generado empleos pese al estancamiento de la economía y que en total el crecimiento anual es de 1.7 por ciento, aunque sabemos que estamos lejos de llegar a la meta de crear 1.2 millones de empleos por año para atender la demanda del mercado.

Por el lado de la calidad, la buena noticia es que además del incremento del salario mínimo y de que los precios en general tuvieron un aumento moderado, el incremento de los salarios es el más importante en los últimos años. De acuerdo al reporte del IMSS, en 2019 el crecimiento nominal del salario con el que se cotiza a los trabajadores fue de 6.7 por ciento. Es decir, los ingresos de los trabajadores declarados por los patrones antes el IMSS estuvieron por encima del nivel de precios, lo que equivale a decir que los trabajadores formales recuperaron poder adquisitivo y que con lo ganan pueden comprar más que antes. Esto no había pasado en varias décadas.

Estamos en un escenario que tiene dos matices claros: por un lado, los empleos formales no son suficientes y no alcanzan para cubrir las necesidades de trabajo de la gente, por lo que la mayoría de las oportunidades laborales siguen siendo informales, inestables y poco seguras. Por el otro lado, estamos ante lo que podría ser el inicio de la recuperación de los salarios reales y del poder adquisitivo de la gente. Es decir, pese a los pocos nuevos empleos, hubo un respiro en cuanto a ingresos y a precios.

Para 2020 hay retos claros: incrementar la generación de empleos formales y mejorar la calidad de los puestos, lo que implica no sólo los salarios sino la seguridad y la previsibilidad de los empleos. Gran parte de los nuevos empleos dependerá de la recuperación de la confianza y el retorno de las inversiones, sobre todo en sectores que están soportando una contracción como la industria de la construcción.

Con una proyección de crecimiento económico apenas superior al uno por ciento, ciertamente podemos esperar una leve mejoría en cuanto a empleos, aunque sabemos que eso no alcanza.

El gran reto para 2020 es que la economía recupere el dinamismo interno y que esto se traduzca en una mayor oferta de empleo y en mejores salarios reales para todos los trabajadores y no solo para algunos sectores.

Por Héctor Claudio Farina

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