Ocotlán, Jalisco

La propagación del coronavirus o Covid-19 ha puesto en jaque a la economía mundial, además de desatar las alertas sanitarias y de apurar medidas en busca de contención. Si nos enfocamos en el aspecto económico de la pandemia, nos encontramos ante pronósticos que apuntan a la disminución notable de la actividad comercial y a una probable recesión. La agencia calificadora Moody’s estima que la economía mundial se contraerá 0.2 por ciento este año, en tanto para México calcula una contracción de 1.5 por ciento. Para el banco inglés Barclays, la caída de la economía mexicana será de dos por ciento en 2020.

El panorama económico no es bueno, pero también las situaciones de crisis nos obligan a pensar en las oportunidades y en estrategias para mejorar. Veamos qué podemos aprender de la experiencia propia y la de otros países.

Un primer aprendizaje tiene que ver con la cuestión educativa: con mejores niveles de educación es más fácil que la gente tenga conciencia y pueda adelantar medidas de prevención y contención de las epidemias. La inversión en educación es fundamental porque además de formar generaciones más preparadas, se tienen condiciones para investigar, generar nuevos conocimientos y encontrar soluciones a problemas complejos.

De esto se desprende la necesidad urgente de invertir más en ciencia y tecnología. La aparición del Covid-19 hizo que los ojos volteen hacia los científicos en busca de vacunas, medicamentos y curas. En México se invierte menos del 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia y tecnología, lo cual es insuficiente para la investigación y el desarrollo. Mientras Corea del Sur invierte 4.3 por ciento del PIB en ciencia y tecnología, el resultado se percibe en el país que más éxito ha tenido frente al coronavirus. En poco tiempo tuvo la capacidad de realizar más de 10 mil diagnósticos por día, con lo que pudo trazar una estrategia para evitar contagios y reducir la tasa de mortalidad.

En el mismo sentido, el uso de la inteligencia artificial en China se convirtió en un apoyo importante para enfrentar el virus: desde las cámaras de reconocimiento facial que permiten detectar a personas con fiebre o sin mascarillas, hasta la aplicación que utiliza un sistema de semáforo para establecer si las personas pueden acceder a espacios públicos o deben estar en cuarentena. En China el uso del big data se usa para identificar posibles portadores del virus o para que la gente sepa si ha estado en contacto con algún posible portador. La inteligencia artificial está siendo fundamental en busca de vacunas y medidas de prevención.

Y además de la necesidad de mejorar nuestro nivel educativo e invertir mucho más en ciencia y tecnología, la contingencia pone de manifiesto que hay que pasar de sistemas de atención hospitalaria a verdaderos sistemas de salud en los que la prevención sea la clave para cuidar a la gente. Igual que la salud, la economía también requiere estar más preparada, ser más estable y planificada para que tenga fortaleza y pueda enfrentar las abruptas amenazas que vienen desde fuera o desde dentro.

Por Héctor Claudio Farina