Fotografía: CNN
Ciudad de México, México.

El alzhéimer se ha convertido en una pandemia y en los próximos 30 años el número de pacientes con esta enfermedad casi se triplicará en México, advirtió este domingo un especialista.

“Es una pandemia porque tenemos cada vez más adultos mayores de 65 años, y mientras ahora en México hay 1,5 millones de pacientes con alguna demencia, el número ascenderá a 3,7 millones en 2050, con un 60 % de ellos que padecerá alzhéimer”, dijo a Efe el geriatra Amador Macías.

Las cifras reales podrían ser muy superiores porque se estima que entre el 30 y el 40 % de los enfermos están sin diagnosticar.

En el marco del Día Mundial del Alzhéimer, que se celebra el 21 de septiembre, el también miembro del consejo operativo de la Asociación Alzhéimer Monterrey explicó que esta es una alteración neuronal que provoca, en resumen, una involución.

“Al crecer empezamos a movernos, a hablar y a desarrollar el juicio, pero con el padecimiento poco a poco todo vuelve a ser como al inicio y el enfermo termina en cama hasta su muerte”, dijo.

Este padecimiento es progresivo y actualmente no tiene cura. En los enfermos menores a 50 años la enfermedad es agresiva y en la madurez, si hay buenos cuidados, el paciente puede durar muchos años.

Regina Altena, presidente y directora del Centro Mexicano Alzhéimer explicó que la enfermedad puede presentarse en una forma temprana en lo que se conoce como alzhéimer familiar o genético a partir de los 45 años.

Y también existe la relacionada a la edad que se denomina alzhéimer esporádico que aparece entre los 60 y 70 años con una prevalencia del 7 %, presentándose después de los 85 años en más del 40 % de la población.

– Veinte años de deterioro –

Altena señaló que si bien esta enfermedad no presenta síntomas claros en sus inicios, al menos hay unos 20 años previos donde existe una inflamación del cerebro que es imperceptible en los pacientes.

“Antes de que se presenten manifestaciones clínicas hay unos 20 años de inflamación del cerebro, es decir, el cerebro se enferma sin que nos demos cuenta”, afirmó.

Macías explicó que existen algunos factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad, como tener familiares que la hayan padecido o que tengan síndrome de Down, la edad, presentar diabetes, obesidad o colesterol alto sin controlar.

También el tabaquismo y los traumatismos craneoencefálicos -con más riesgo para quienes practican deportes de contacto que implican golpes en la cabeza-, la depresión y hasta la contaminación ambiental.

“Es por eso que debemos mantener y llevar una vida sana”, aseguró el experto.

Entre las recomendaciones para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad en edades tempranas los expertos sugieren, mantener un corazón sano, llevar una dieta balanceada, desafiar diariamente al cerebro al aprender otro idioma, escuchar música, aprender a tocar un instrumento y mantenerse socialmente activo.

– La vida con Alzhéimer –

A la mamá de Leticia Figueroa Gallo le diagnosticaron alzhéimer hace ya varios años, por lo que tuvo que quedar al cuidado de una hermana, hasta que esta murió.

Entonces fue cuando Leticia empezó a tener contacto con la enfermedad “no sabíamos mucho, no conocíamos hasta que tuvimos que empezar a cuidarla”, reconoció.

De acuerdo con Ana Lilia Cipriano, coordinadora de Psicología del Centro Mexicano Alzhéimer, la enfermedad llega por sorpresa a muchas familias. De hecho, se estima que un 80 % de ellas desconocen sobre el padecimiento.

“Hay mucha falta de información sobre el manejo del paciente, las características de la enfermedad, los cambios en las conductas de los enfermos y por eso muchas veces son incomprendidos”, apuntó.

De acuerdo con la experta, un enfermo de alzhéimer pasa por varias etapas: confusión y olvidos, actos impredecibles, inclusive agresividad. En la etapa final el paciente ya no se comunica y permanece en cama.

Por eso al padecimiento se le llama duelo en vida: la familia va perdiendo a su ser querido, sin embargo, esto no debe impedir que ambos sean felices.

Los especialistas sugieren a los cuidadores que empiezan con sus pacientes que los disfruten, que no se desesperen durante los años más inquietos, porque cuando vengan los días de silencio, extrañarán “a los de antes”.