El papa Francisco celebrará una misa ante miles de migrantes al término de su viaje a México, en Ciudad Juárez, frente a la valla fronteriza con Estados Unidos, para interceder por todos aquellos que han tenido que abandondar sus hogares.

La tragedia de la migración en el continente americano, un fenómeno que preocupa al papa argentino desde el inicio de su pontificado en 2013, será el tema central de su primer viaje como pontífice a México, del 12 al 18 de febrero, explicó este viernes en una conferencia de prensa el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

Francisco, hijo de emigrantes italianos, que conoce ese drama desde que ejercía como arzobispo de Buenos Aires, decidió concluir su visita con una misa final en Ciudad Juárez, ciudad fronteriza con Estados Unidos, sinónimo de violencia y feminicidios y estratégica para el tráfico de drogas.

“El Papa llegará cerca de la frontera con Estados Unidos a bordo de un papamóvil. Pasará cerca de la valla y saludará a las personas que se encuentren del otro lado”, explicó Lombardi.

“El palco con el altar estará a 80 metros de la frontera”, precisó Lombardi.

La misa será seguida desde ambos lados de la frontera, ya que “es una única comunidad”, recalcó Lombardi. 

Ciudad Juárez se encuentra sobre el Río Bravo, frente a la ciudad texana de El Paso, y las dos ciudades forman una única metrópolis de unos 2,5 millones de habitantes.

El papa se dirigirá a los trabajadores de las maquilas y sobre todo va a enviar un mensaje a los migrantes, la mayoría centroamericanos, que persiguen y padecen el sueño americano.

También asistirán decenas de mexicanos que tenían familia y trabajo al otro lado de la frontera y que son deportados a causa de su estatuto irregular.

“Francisco quería entrar el año pasado a Estados Unidos desde México. Era el deseo que guardaba en su corazón”, recordó Lombardi.

Ese deseo no fue aceptado por los organizadores con ocasión de su visita a Estados Unidos y Cuba en 2015, marcada por el deshielo entre los dos países.

A la misa final asistirán familias de diferentes categorías de víctimas de la violencia, entre ellas los padres de los 43 alumnos desaparecidos en septiembre de 2014 en el estado de Guerrero (sur), indicó padre Lombardi. 

El vocero papal no confirmó si el papa recibirá por separado a esos padres, ni si se reunirá con las víctimas de sacerdotes pedófilos, en particular del fundador de la poderosa congregación mexicana Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

“El programa es muy intenso”, confesó el religioso jesuita. 

Francisco se reunirá antes con 700 encarcelados del centro de detención de Ciudad Juárez, donde escuchará el testimonio de un preso.

En el curso de su tercer día de visita, el lunes, Francisco viajará a la otra orilla del país, en el extremo sur de México, a Chiapas, fiel a su voluntad de visitar las periferias del mundo.

“Otra entrada por donde pasan muchos migrantes”, de varias nacionalidades, quienes atraviesan México para entrar a Estados Unidos, explicó el padre Lombardi. 

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