El gobierno mexicano ofreció este lunes una recompensa de 3,8 millones de dólares por la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán y destituyó a responsables penitenciarios ante la creencia de que el capo recibió apoyo para escapar del penal de máxima seguridad. 

“El hoy prófugo de la justicia tuvo que haber contado con la complicidad de personal y/o funcionarios (…) De confirmarse, constituiría un acto de traición”, dijo el ministro de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en una conferencia de prensa.

Un total de 34 empleados de la prisión de máxima seguridad de El Altiplano están siendo interrogados sobre la fuga de Guzmán el sábado, pero Osorio Chong anunció que, independientemente de los cargos que se les puedan presentar, ya ha destituido al director del penal y a dos responsables del sistema penitenciario mexicano.

“No habrá lugar para la impunidad. Todo funcionario federal, estatal o municipal que haya participado en estos hechos será castigado (…) El director llevaba tres años en el puesto y había pasado todos los controles de seguridad”, subrayó Osorio Chong.

Las autoridades también han interrogado a 17 internos de la cárcel, dos abogados del narcotraficante y a personas que lo visitaron, pero aún no han hecho ninguna acusación.

El ministro defendió las condiciones de seguridad de El Altiplano, situado a 90 km de la capital, que hasta ahora era el penal más seguro del país. 

Osorio Chong recalcó que, tras su sonada detención en febrero de 2014, a Guzmán se le había colocado un brazalete de monitoreo y era vigilado las 24 horas dentro y fuera de su celda de esta cárcel, que tiene más de 750 cámaras.

Sin embargo, “por razones de derechos humanos y respeto a la intimidad, la videovigilancia tenía dos puntos ciegos” que fueron aprovechados por el capo, reconoció Osorio Chong, que negó que vaya a dimitir por este episodio que ha abochornado al gobierno mexicano.

Según las investigaciones, Guzmán se escabulló por un orificio oculto en su ducha que conducía a un sofisticado túnel de 1,5 kilómetros de longitud y desembocaba en una precaria construcción en los alrededores del penal, cuyo propietario está también siendo interrogado.

Se deshizo de brazalete 

Es la segunda vez que el líder del poderoso cártel de Sinaloa se fuga de un penal de máxima seguridad. La primera vez, en 2001, lo hizo supuestamente escondido en un carrito de lavanderia, y el gobierno tardó 13 años en dar de nuevo con él, cuando ya era considerado el capo más poderoso del mundo.

A pesar de que sobre Guzmán, de 58 años, pesan cargos en Estados Unidos, el gobierno mexicano recalcó que antes de ser extraditado tenía que cumplir condena en su país y el propio presidente Enrique Peña Nieto aseguró que estaba bien vigilado.

La noche del sábado, México y la comunidad internacional se quedaron atónitos al conocer que “El Chapo” se había vuelto a esfumar.

Osorio Chong explicó que Guzmán consiguió deshacerse de su brazalete, que no tenía seguimiento por GPS, antes de descender 10 metros por una escalera hasta la entrada del túnel, que contaba incluso con ventilación e iluminación.

Cacería contrarreloj 

El gobierno mexicano, que ha lanzado una cacería a contrarreloj en una decena de estados para localizar a Guzmán, ofreció una recompensa de hasta 60 millones de pesos (3,8 millones de dólares) por el capo. Hasta ahora, las autoridades daban 30 millones de pesos por los criminales más buscados.

México también pidió apoyo a la Interpol para activar protocolos de búsqueda en más de 100 países, señaló Osorio Chong.

“No habrá descanso para este delincuente”, aseguró.

La huida de Guzmán se dio cuando Peña Nieto, Osorio Chong y otros miembros del gabinete volaban rumbo a Francia para una visita de Estado. 

Al conocer la noticia, el presidente envió de regreso a su ministro de Gobernación y emitió un mensaje en el que comprometió todos sus esfuerzos para recapturar a Guzmán así como una “profunda” investigación sobre posibles actos de corrupción.

Analistas y medios mexicanos seguían preguntándose el lunes cómo era posible que para la construcción del túnel se extrajeran, según cálculos de expertos al diario Reforma, 3.250 toneladas de tierra de los alrededores de la prisión sin que ninguna autoridad ni las tecnologías de seguridad se percataran. 

El retirado exjefe de operaciones internacionales de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) Mike Vigil advirtió que los primeros días son claves para no perder definitivamente su rastro.

“Si él es capaz de llegar a Sinaloa, su estado natal, y entrar a la sierra, será muy difícil su captura porque tiene la protección de los habitantes locales”, dijo Vigil a la AFP.

Este mazazo para la imagen del gobierno llega en un momento difícil para Peña Nieto, que tenía en la caída de “El Chapo” su principal logro en la lucha contra el narcotráfico.

El mandatario atraviesa por una pérdida de popularidad desde la desaparición y presumible masacre de 43 estudiantes de Ayotzinapa en septiembre a manos de policías coludidos con sicarios.

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