Con distintas danzas y el encendido del llamado Fuego Nuevo, centenares de familias de la etnia purépecha, la más importante de Michoacán (oeste), celebraron la madrugada de este martes la llegada de su año nuevo.

El poblado de Arantepacua fue el escenario en el que se reunieron pobladores de cuatro regiones de la meseta de los Purépechas desde la tarde del lunes para, conforme a la tradición, ejecutar danzas y tomar parte en el juego de Uárhukua, que se disputa en un campo en el que hombres vestidos de blanco y con un cinto en la cabeza golpean con un palo de madera una pequeña pelota de trapo.

Vistiendo sus ropas tradicionales, las mujeres con blusas de coloridos bordados llamadas “huanengos” y los hombres con camisas claras y sombrero de paja, los cientos de asistentes recorrieron también la comunidad al caer la noche.

El conteo de los días en la tradición purépecha concluyó e inició justo al caer la medianoche con el encendido del Fuego Nuevo, que simboliza a Kurikaveri, el sol, y que al igual que otras otras culturas es la máxima deidad.

El encendido del Fuego Nuevo corrió a cargo de un grupo de “tatas”, como se designa en purépecha a los los jefes ancianos de la comunidad.

Según la tradición de esta etnia, al encenderse el Fuego Nuevo se hace presente Tata Kurikaveri (padre sol) y así los hombres y las mujeres tienen otra oportunidad de vivir.

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