La mayoría de los aromáticos productos de una panadería artesanal de la Ciudad de México ya no alcanzan a distribuirse ni fríos desde que las autoridades restringieron la circulación de automóviles por alta contaminación ambiental, comenta el estresado encargado, uno de los miles de mexicanos afectados.

A la panadería La Universal, situada en la súpertransitada avenida Puente de Alvarado del centro capitalino, muchos entran y salen a cada instante para hacer compras personales, pero el consumo aquí no es el problema.

Las limitaciones vehiculares “nos afectan en la distribución de nuestro pan (…), estamos hablando de que por día (este negocio pierde) unos 25.000 o 30.000 pesos (hasta 1.700 dólares)”, dice el encargado Arturo Espinoza, que pasa el día consiguiendo más vehículos para el traslado de sus productos.

En abril las autoridades decidieron ampliar el programa Hoy No Circula, lo que se ha traducido en pérdidas de “alrededor de los 5.400 millones de pesos” (308 millones de dólares) para negociantes y ciudadanos, dijo el martes en un comunicado la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México.

El gobierno de la Ciudad de México dejó parado así de lunes a sábado a más del 20% de los 5,5 millones de automóviles que hay en la capital, una medida extraordinaria que empezó el 5 de abril y terminará el 30 de junio.

Después de que el lunes se dispararon los niveles de concentración de ozono, las autoridades prohibieron 40% de los vehículos de la ciudad el martes. La medida seguirá vigente el miércoles porque la calidad del aire continuaba siendo mala el martes.

– Retraso de productividad –

Cerca de La Universal hay un diminuto restaurante de sopes, tlacoyos, y tacos (comida popular mexicana a base de maíz con diversos rellenos), que ha sufrido una pérdida ingresos de entre “30 y 40%” desde abril.

Ana Belén López, se queja de que enfrenta “retrasos (en el abasto) de la mercancía de uno o dos días”.

Este problema con los proveedores “retrasa nuestra productividad”, añade López detrás de una gran plancha con aceite hirviendo.

La Comisión Ambiental Metropolitana decidió rebajar entre abril y junio de 190 a 150 los puntos de concentración de ozono necesarios para declarar la alerta bajo el argumento de que las elevadas temperaturas y el escaso viento que se registran en épocas secas fomentan la contaminación.

Sin embargo, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de Méxicoconsidera que la principal fuente de la contaminación es la corrupción que prevalece en los centros de verificación vehicular que permite circular a muchos automóviles que no cumplen con las normas.

Los comerciantes pidieron al gobierno de la capital ampliar opciones de transporte público, que hasta ahora resultan insuficientes para el área metropolitana de más de 20 millones de habitantes.

– Sin alternativas –

Mientras atiende la caja registradora de un abarrotado restaurante y expendio de jugos naturales, un anciano lamenta las varias dificultades que ha enfrentado desde abril.

“Nos ha afectado bastante (…) porque tenemos que comprar cara la mercancía por aquí”, dice cabizbajo Ignacio Hernández, empleado encargado del Restaurante Costillas El Sitio.

Sus camionetas, explica, no pueden ir con la regularidad de siempre a la Central de Abastos que está a unos 17 km de distancia, así que a veces tiene que rentar vehículos para hacerlo. Ese negocio perdió en abril unos 1.700 dólares.

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