Unos 300 migrantes indocumentados retomaron el viernes su amenazada caravana de Vía Crucis por territorio mexicano con la que pretenden llegar hasta la capital, luego de enfrentar hace dos días un operativo con cientos de policías que trataron de impedirles avanzar.

“Después del operativo del miércoles, hoy nadie se ha metido con nosotros”, dijo a la AFP Alberto Donis, coordinador del albergue para migrantes Hermanos en el Camino de la localidad de Ixtepec (Oaxaca, sur), donde los indocumentados se refugiaron durante varios días.

El Vía Crucis Migrante, iniciado el 24 de marzo en la frontera sur de México, consiguió superar el miércoles un  operativo policial que trataba de impedir que los migrantes, la mayoría centroamericanos, avanzara de Ixtepec a la cercana Juchitán.

Los integrantes de la caravana lograron evitar la detención gracias a un cordón humano tendido por activistas y defensores de derechos alrededor de los migrantes.

El oficial Instituto Nacional de Migración señaló el mismo miércoles en un comunicado que les permitió el paso “para evitar cualquier confrontación”.

Antes, los integrantes del Vía Crucis permanecieron casi una semana atrincherados en el refugio Hermanos en el Camino, cuyo fundador es Alejandro Solalinde, un comprometido sacerdote defensor de los derechos de los migrantes que encabeza la caravana.

Los indocumentados estuvieron varados en el refugio de Solalinde ante advertencias previas lanzadas por el Instituto Nacional de Migración de que detendría a todos los migrantes que carezcan de permisos para transitar por el país.

Los migrantes, que partieron el viernes por la mañana desde Juchitán en cuatro autobuses custodiados por un vehículo de la policía, esperaban llegar en la noche a Ciudad de México, ubicada a 674 km distancia.  

La caravana pretende ir directamente a la emblemática Basílica de Guadalupe y tiene la misión de pedir a las autoridades terminar con el Plan Frontera Sur.

Con este plan, el gobierno reforzó desde julio de 2014 las medidas de seguridad en el sur del país para impedir que los indocumentados avancen hacia el norte y viajen en el tren de carga conocido como “La Bestia”.

Solalinde ha dicho que esta estrategia detonó mayores repatriaciones y violencia contra los migrantes.

Se calcula que unos 200.000 extranjeros indocumentados, la mayoría centroamericanos, ingresan cada a año a México para buscar una mejor vida en Estados Unidos, en un camino plagado de amenazas de organizaciones criminales que los secuestran, extorsionan y asesinan.

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