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Fotografía: Guillermo Arias - AFP
Ciudad de México, México.

Los 2 mil migrantes centroamericanos que han llegado en caravana a Piedras Negras, se desenvuelven en un ambiente de orden en un albergue, dijo este jueves el alcalde de la localidad, Claudio Bres.

A tres días de que la caravana comenzó a arribar a Piedras Negras, localidad separada por el río Bravo de la ciudad de Eagle Pass, Texas, Bres señaló que las autoridades trabajan para brindar alimentos y abrigo a los migrantes en el refugio.

La gente (está) en paz, ordenadamente, ya con tranquilidad, sin miedo de que se les iba a hacer algo. Las cosas van por buen camino“, declaró el alcalde de Piedras Negras a la prensa local afuera del albergue.

Los migrantes llegaron a la ciudad del norteño estado de Coahuila tras recorrer unos 2 mil 400 kilómetros de territorio mexicano, desde su frontera con Guatemala, con la intención de pedir asilo a Estados Unidos.

El gobierno de Coahuila y la alcaldía habilitaron dos naves industriales en el oeste de Piedras Negras como albergue para acoger la oleada de migrantes, que, según Bres, el 90% son originarios de Honduras.

A la par de la ayuda humanitaria, el alcalde agregó que se reunió con empresarios locales para que empleen en sus compañías a integrantes de la caravana que regularicen su situación migratoria en México y busquen trabajo.

He hablado con empresarios de la ciudad, ayer (miércoles) tuve una junta con ellos“, apuntó Bres.

Expuso que las medidas que realizan buscan compaginar la ayuda humanitaria y el orden en la ciudad, cuya puerta fronteriza con Eagle Pass es un importante cruce de mercancías.

El exterior del refugio es vigilado por soldados y policías federales, mientras que los migrantes pueden salir de las instalaciones en grupos controlados para hacer compras en tiendas.

Según la prensa local, autoridades de Estados Unidos fortalecieron la seguridad del lado de Eagle Pass con el despliegue de agentes de diferentes corporaciones en vehículos terrestres, helicópteros y lanchas en el río.

Además, policías antimotín estadounidenses han realizado esta semana en su territorio simulacros de cierre de los dos puentes entre las ciudades ante el temor de un intento de irrupción de los migrantes, de acuerdo con la prensa.

Se trata de la segunda caravana que llega a la frontera de México con Estados Unidos desde noviembre pasado, cuando una primera movilización arribó a la ciudad de Tijuana, en el noroeste mexicano y fronteriza con California.

Las caravanas se han formado a pesar de que el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene un duro discurso contra la migración y de que las usa como argumento sobre la necesidad de construir un muro en la frontera con México.