“Lo que mal empieza, mal acaba. La urna electrónica jalisciense se ofreció como una maravilla tecnológica y resultó un rotundo fracaso. Ayer, por fallas de uno de los aparatos, la sala regional del Tribunal Electoral federal revirtió el resultado de la elección municipal de Cuquío”, dice Rogelio Campos, analista político y director general de Medios UDG, en el noticiero con Karla Planter.
Agrega Campos que “El proceso de licitación careció de claridad: hubo protestas por parte de las empresas que participaron y se acusó de beneficiar específicamente a la que a la postre resultaría ganadora” y que en conclusión, “La urna electrónica jalisciense dista mucho de estar a la altura de lo que se prometió: no genera ahorros ni da certeza, por el contrario, hay que gastar en papelería tradicional porque no se sabe cuál va a fallar, y una vez “funcionando”, puede enloquecer y cambiar los datos. Es una urna fallida”.

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