Si en la elección de 2006, cuando la diferencia era de 200 mil votos, el Tribunal Electoral no consideró suficientes las irregularidades para anular la elección, menos lo hará en esta ocasión, dice Francisco Javier Aparicio, economista y politólogo del CIDE, en entrevista para Medios UDG Noticias con Karla Planter.
Agrega Aparicio que la sentencia se basará en factores cualitativos, como definir qué tanto influyó la supuesta compra de encuestas en la emisión del voto, o la compra de tarjetas, pues la única prueba directa sería en todo caso el rebase de los topes de campaña.

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