El padre Alejandro Solalinde, protector de los derechos de los migrantes regresó ayer a México, luego de dos meses en los que estuvo fuera del país por seguridad personal, a petición de la Procuraduría, luego de recibir amenazas de muerte.
Solalinde anuncia que aceptó retirarse un tiempo, pero que ya regresó y no piensa quedarse cruzado de brazos ante la situación de emergencia que viven los migrantes centroamericanos sobre todo, en su paso por el sur de México, donde coordina albergues. Un pastor es un pastor, no un funcionario, dice Solalinde al descartar que los clérigos deban rendirse en la protección a los derechos humanos, dice Solalinde en entrevista para Medios UDG Noticias con Karla Planter.

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