“Luego de que el secretario de Educación, Mario Delgado, fue incapaz de por lo menos ser conocido por los capitalinos, aun con sus penosas apariciones en diversos espectáculos, Ebrard habilitó como alterno a Mancera para materializar la “orientación política” que pactó con López Obrador, que en realidad es una licencia para imponer a su sucesor. […] Además de la imposición del delfín de Ebrard, avalado por López Obrador, y de privilegiarse la vertiente policial a la política de desarrollo social, el triunfo de Mancera evidencia, también, una tragedia de la izquierda en México y específicamente en la capital: Su incapacidad para generar y desarrollar cuadros calificados para la administración pública, el parlamento y el debate político”, señala el periodista Álvaro Delgado en su colaboración para Medios UDG Noticias matutino con Karla Planter.

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