Etiopía
Fotografía referencial: AFP
Adís Abeba, Etiopía.

El jefe del estado mayor de las fuerzas armadas de Etiopía y un dirigente local resultaron muertos durante un intento de derrocamiento del gobierno de una gran región del noroeste, ilustrando la inestabilidad de este país del cuerno de África en el que el primer ministro Abiy Ahmed lleva a cabo una política de reformas.

El sábado por la noche, “una intentona orquestada de golpe de Estado se produjo contra el ejecutivo del gobierno regional de Amhara”, una de las nueve regiones autónomas de Etiopía, declaró la oficina del jefe del ejecutivo central en un comunicado en la red Twitter.

El presidente de la región, Ambachew Mekonnen, y uno de sus consejeros “murieron debido a sus heridas” sufridas durante el ataque dirigido por el jefe de seguridad de Amhara, el general Asaminew Tsige, según el comunicado. Otro alto responsable regional resultó gravemente herido.

La portavoz del gobierno, Billene Seyum, indicó previamente que un “escuadrón de la muerte” atacó a los dirigentes locales.

Un poco después, y “en relación con el intento de golpe de Estado en Amhara”, el jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas etíopes, general Seare Mekonnen, fue asesinado por su guardaespaldas en su domicilio de Adís Abeba, la capital federal, agregaron los servicios del primer ministro.

Un general jubilado que lo visitaba también fue abatido.

El guardaespaldas fue detenido, así como numerosos participantes en el ataque contra el gobierno de Amhara. El jefe de seguridad de Amhara está fugado, según otras fuentes.

El general Asaminew Tsige había sido amnistiado y liberado de prisión en 2018 tras ser arrestado por un presunto complot que se remonta a 2009.

“La situación en la región de Amhara está actualmente totalmente bajo control del gobierno federal en cooperación con el gobierno regional”, aseguró la oficina del primer ministro.

– Alertas de EEUU –

La embajada de Estados Unidos en Adís Abeba lanzó alertas recomendando a su personal ponerse a buen resguardo, tras informaciones sobre disparos en la capital y actos de violencia en el estado de Amhara.

Para los analistas, estos acontecimientos ilustran la gravedad de la crisis que padece Etiopía, donde el primer ministro Abiy Ahmed, que llegó al poder el año pasado, se enfrenta a dificultades por sus reformas.

“Estos trágicos incidentes muestran desgraciadamente la profundidad de la crisis política en Etiopía. Hoy es esencial que los actores del escenario nacional no agraven la inestabilidad al intentar explotar la situación para sus propios fines políticos”, declaró William Davison, un analista del centro de investigación International Crisis Group (ICG).

Etiopía, el segundo país más poblado del continente con un centenar de millones de habitantes, posee la economía más dinámica de África del Este, aunque sigue siendo uno de los países más pobres del mundo.

Los amharas constituyen en Etiopía el segundo grupo étnico, tras los oromos. Estas dos etnias estuvieron en la vanguardia de las grandes manifestaciones que causaron la caída del exprimer ministro Hailemariam Desalegn.

Su sucesor, Abiy, un oromo, en el poder desde abril de 2018, se ha esforzado por democratizar al país, firmar la paz con la vecina Eritrea tras 20 años de conflicto y liberalizar su economía.

Pero esta liberalización ha hecho emerger el descontento y las tensiones interétnicas vinculadas generalmente a la posesión de tierras y a la utilización de los recursos.