incendios California
Fotografía: Samuel Corum / AFP
California, Estados Unidos.

Decenas de miles de personas tuvieron que dejar sus casas el lunes en los valles de Napa y Sonoma en California, debido a voraces incendios que han dejado tres muertos en esa zona del oeste de Estados Unidos mundialmente famosa por sus viñedos.

Unos 320 kilómetros al norte, en una zona boscosa y empinada del condado de Shasta, un incendió, el “Zogg Fire”, declarado el domingo, dejó tres muertos y continuaba esparciéndose este lunes, dijeron las autoridades.

Bajo un opaco cielo anaranjado y una nueva ola de calor sofocante, el “Glass Fire” por su lado arrasó a un “ritmo peligroso de propagación” unas 14 mil hectáreas en el condado de Napa y se salió totalmente de control, informó el Departamento de Bosques y Protección contra Incendios de California (Cal Fire).

Entre los viñedos afectados se cuentan los de Chateau Boswell Winery, en Santa Helena, y parte de los de Castello di Amorosa, de arquitectura medieval. Se registraron “pérdidas significativas” de edificios en los límites de Santa Rosa, el poblado más grande del condado de Sonoma, dijo el jefe de bomberos Tony Gossner.

Más de 35 mil residentes fueron ordenados a evacuar y otros miles se preparan para salir de inmediato ante el “crecimiento explosivo del fuego”, que ardía a través de la vegetación seca de un escarpado terreno montañoso, dijeron autoridades, que aún investigan las causas de los incendios.

Calistoga, una pintoresca comunidad en la cima del valle de Napa conocida por sus aguas termales y por ser una plataforma para el turismo del vino, ha sido en gran parte evacuada.

“Doble golpe”

CeeBee Thompson trasnochó mirando las llamas a lo lejos mientras empacaba sus cosas en el auto, pues las sirenas de advertencia recientemente instaladas en el pueblo sonaron dos veces durante la noche.

“Podíamos ver las llamas estallando toda la noche”, dijo Thompson a la AFP. “Lo único que nos quedaba por hacer era poner los gatos en el auto”.

El fuego arrincona a las comunidades de Napa y la vecina Sonoma, que aún no se recuperan de los devastadores incendios forestales de 2017, en los que 44 personas murieron y miles de edificios fueron reducidos a cenizas. “Es como un doble golpe”, resumió Thompson.

El lunes, fuertes vientos con ráfagas de hasta 90 km/h esparcían brasas y fuego. Los vientos “se estabilizarán por la noche, lo que debería ayudarnos”, estimó el gobernador de California, Gavin Newsom.

Más de 2mil bomberos luchaban por controlar las llamas en una región que “ha sido golpeada una y otra vez”, explicó Newsom, que achaca al cambio climático la gravedad de los recientes incendios.

“Lo pierdes todo”

Susie Fielder huyó en la madrugada de su casa en Santa Helena cuando sonó una alarma de advertencia en su vecindario. Sólo alcanzó a llevarse una foto de sus abuelos que pendía de la pared y una pequeña bolsa de artículos de primera necesidad que ya tenía lista.

“Esta mañana me puse a pensar, ‘¿qué haces si lo pierdes todo?'”, contó Fielder a la AFP. Cuando regresó desde un refugio de la ciudad de Napa hacia el mediodía, su casa estaba cubierta de ceniza y sin electricidad, pero indemne.

La cercana Montaña de la Primavera, devastada por las llamas, apenas era visible a través del humo cuando Fielder se puso a limpiar su casa, trasladando alimentos perecederos a un congelador que funciona gracias a un generador.

California lleva meses peleando contra incendios forestales atizados por la sequía, vientos fuertes y temperaturas elevadas.

Newsom advirtió que California “está llegando ahora al pico de la temporada de incendios forestales”, con los vientos de Santa Ana barriendo hacia el sur, rumbo a Los Ángeles, donde se espera otra gran ola de calor.

En tanto, las evacuaciones se complican por la epidemia de coronavirus que golpeó severamente a California, mientras las autoridades utilizan hoteles y alojamientos universitarios como refugios alternativos.

Cinco de los seis incendios forestales más destructivos de la historia de California estallaron el mes pasado y siguen ardiendo, según Cal Fire, la agencia de combate de incendios del estado.