México alivia Pemex
Fotografía: Pemex
Ciudad de México, México.

México inyectará este año unos 5 mil 500 millones de dólares adicionales a la petrolera estatal Pemex para aliviar su pesada carga financiera y fortalecer su capacidad de inversión, para lo que recurrirá a recursos provenientes de un plan de austeridad y sin pedir dinero prestado, informó este viernes el gobierno.

“Hemos tomado la decisión de apoyar a Pemex con todo“, dijo el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, en conferencia de prensa.

La inyección financiera a la compañía, afectada por complicaciones financieras, estará compuesta por una capitalización del gobierno federal de 1,300 millones de dólares, otros 1,800 millones de dólares provenientes de un apoyo que el gobierno le ofreció por mejorar sus pasivos laborales y unos 800 millones de dólares generados por incentivos tributarios, según un documento oficial.

Adicionalmente, se sopesa completar estas cantidades con la recuperación de 1,600 millones de dólares derivados del combate al robo de combustible emprendido por el gobierno a finales del año pasado para enfrentar este creciente delito, cuyas pérdidas anuales se estiman en unos 3 mil millones de dólares.

“En resumen, este conjunto de apoyos y medidas que van a incrementar los beneficios de la empresa nos da un ingreso adicional de 107 mil millones de pesos“, dijo Alberto Velázquez, director de finanzas de la compañía estatal.

Esto es muy importante porque eso va a permitir fortalecer la política de inversión de la empresa“, agregó.

Velázquez detalló que estos incentivos permitirán aumentar en un 36% la inversión de Pemex este año hasta 288 mil millones de pesos, lo que consideró “un incremento sustancial”, tras cuatro años consecutivos en los que, afirmó, hubo reducción de inversiones.

– No más deuda –

Velázquez destacó que la inversión estará apoyada en esfuerzos de austeridad y el soporte del gobierno, sin contraer nuevas deudas, un tema crítico para la compañía estatal que ya debe más de 100 mil millones de dólares.

Pemex no va a contratar deuda nueva (…) la austeridad es la fuente primaria de poder designar estos apoyos a la empresa“, dijo Velázquez.

El ejecutivo indicó que durante la administración anterior, del presidente Enrique Peña Nieto, se contrataron en promedio 140 mil millones de pesos de deuda nueva cada año. “La gran mayoría fue perdido por ineficiencia y corrupción”, dijo, por su parte, el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa.

El funcionario subrayó que Pemex será “totalmente” respaldado por la administración de López Obrador. “Si se requiriera más aportaciones para capitalizar a Pemex, este año incluido, lo vamos a hacer“, agregó.

Urzúa puntualizó que los 800 millones de dólares de beneficios tributarios que se otorgarán a la compañía no generarán un vacío en la recaudación fiscal del país de este año pues están innovando en sistemas para fiscalizar y evitar la evasión tributaria.

– En la mira de las calificadoras –

Pemex ha sido golpeada recientemente por la degradación de su calificación crediticia por parte de la agencia Fitch, lo que ha generado incertidumbre entre inversionistas por su eventual impacto en las finanzas de México.

En su decisión de degradar la calificación crediticia, Fitch argumentó que Pemex sufre una persistente caída de sus ingresos, que en gran proporción son utilizados para financiar al gobierno mexicano, además de registrar insuficientes niveles de inversión.

La calificadora advirtió también que Pemex requiere entre 9 mil y 14 mil millones de dólares de inversión adicional anual para reponer sus reservas de hidrocarburos y detener un prolongado declive de su producción de petróleo, que cayó de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a 1.8 millones de barriles diarios en la actualidad.

El expresidente Peña Nieto había buscado revertir la producción menguante con una reforma en 2013 que abrió el sector energético local a la inversión privada tras más de 70 años de monopolio estatal, y así promovió la licitación de más de 100 campos petroleros.

Pero el actual gobierno del izquierdista López Obrador, que asumió en diciembre, rechaza esa reforma a la que considera “una farsa” y se propone reactivar a la compañía.