Angela Merkel
Fotografía: Odd Andersen / AFP
Berlín, Alemania.

En un momento de grandes tensiones internas tras las recientes manifestaciones de extremistas de ultraderecha en el este de Alemania, la canciller Angela Merkel insistió hoy en su condena a estas revueltas para las que “no hay excusa” y recordó que “la dignidad humana es inviolable”.

“Puedo entender a cualquiera que se sienta indignado cuando los solicitantes de asilo cometen delitos”, explicó. “No obstante, esto no es una excusa para llevar a cabo manifestaciones contra personas. No hay excusa alguna para la instigación al odio, el uso de la violencia, las consignas nazis contra las personas que se ven diferente o los ataques a policías”, indicó.

La mandataria alemana rechazó poner bajo sospecha general a todos los refugiados o a todas las personas del este de Alemania. “Ni unos son criminales per se, ni los otros de derechas per se”, declaró en el debate general sobre los presupuestos en el Parlamento alemán. “No permitiremos que grupos de personas sean excluidos a escondidas de nuestra sociedad”, afirmó.

“Judíos, musulmanes, todos forman parte de nuestra sociedad, de nuestras escuelas, de nuestros partidos, al igual que los cristianos y los ateos”, declaró con la mirada puesta en el partido populista de tinte xenófobo Alternativa para Alemania (AfD), líder de la oposición en el Bundestag.

“Estoy convencida de que la mayoría de la gente en Alemania vive y trabaja por una coexistencia tolerante“, afirmó. Sin embargo, para aquellos que no optan por este camino, la líder conservadora recordó que en Alemania existen reglas “y estas reglas no pueden ser reemplazadas por emociones. Esta es la base del Estado de derecho”.

“Las disputas políticas sobre si es incitación al odio o una persecución no ayudan. Nos oponemos firmemente a ello”, dijo Merkel. Quienquiera que viole la dignidad del hombre se opone a la raíz de nuestra convivencia, agregó.

Previamente el líder de AfD, Alexander Gauland, calificó los saludos nazis como “repugnantes” y afirmó que nadie niega que estos se pudieran ver en las manifestaciones en el este de Alemania o que se gritara “extranjeros fuera”.

Sin embargo, se trata de “idiotas y tontos” que representan a una pequeña minoría, explicó Gauland. Asimismo, criticó que la canciller difundiera la “falsa noticia” de que había habido persecuciones en Chemnitz algo que, en su opinión, no fue así.

El pasado fin de semana, un alemán de 22 años murió de una insuficiencia cardíaca tras una disputa con un grupo de afganos en Köthen, en el este de Alemania. Su muerte generó varias manifestaciones de ultraderechistas. Este suceso se produjo tan solo dos semanas después de que un alemán de 35 años muriera presuntamente apuñalado por tres refugiados en una fiesta callejera en la ciudad de Chemnitz, también en la región del este alemán.

Las dos muertes desataron multitudinarias protestas de ultraderechistas contra la política de inmigración de la canciller Angela Merkel, en las que se vio a neonazis haciendo el saludo hitleriano y coreando consignas xenófobas. Periodistas y políticos fueron atacados, así como un restaurante de comida judía y su propietario.

Testigos de la primera marcha antiinmigración registrada en Chemnitz, incluidos periodistas, afirmaron haber visto cómo extremistas corrían detrás de personas de aspecto extranjero.

Un video con una de estas escenas que circuló en las redes sociales fue cuestionado por el jefe de los servicios de inteligencia interior de Alemania, Hans-Georg Maassen.

El responsable de la inteligencia interior sugirió que podría tratarse de información falseada para desviar la atención de lo que tachó de “asesinato” y desató una agria polémica sobre si hubo o no cacería de extranjeros en Chemnitz, al tiempo que contradijo a la propia Merkel, quien habló de persecución de inocentes.

El primer ministro de la región alemana de Sajonia, Michael Kretschmer, que había negado que una turba hubiera dado caza a extranjeros en Chemnitz, recibió la conmovedora carta del dueño de un restaurante judío que denunció que fue blanco de un ataque durante las protestas xenófobas ocurridas el 27 de agosto. Una decena de enmascarados vestidos de negro arrojaron botellas y piedras al local y corearon consignas antisemitas, relató en la misiva.

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