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Fotografía; STR - AFP
Nueva Delhi, India 

Al menos 21 personas han muerto en India en los últimos diez días en las protestas contra una ley de ciudadanía considerada discriminatoria por los musulmanes, que representan el 14% de la población del país.

Nuevas manifestaciones se producían este sábado en Chennai, la capital del Estado del Tamil Nadu (sur), y en Patna, en el Estado de Bihar (este).

Una manifestación se encontraba en marcha en Nueva Delhi, donde los manifestantes blandían a la caida de la tarde sus telçefonos iluminados como si fueran antorchas, delante de la mayor mezquita del país, Jama Masjid.

Un manifestante murió este sábado en incidentes con las fuerzas del orden en Rampur, en el Estado de Uttar Pradesh (norte), indicó la policía a la AFP.

Estas manifestaciones se producen un día después de otras protestas que degeneraron en el mismo estado con la muerte de al menos cinco personas, entre ellas un niño de ocho años.

Esas cinco muertes aumentaron a 21 el número de víctimas mortales desde que comenzaron las protestas la semana pasada.

Se trata de las protestas más importantes desde la llegada al poder en 2014 del gobierno nacionalista hindú de Narenda Modi.

En muchos lugares de este país de 1.300 millones de habitantes se mantiene la prohibición de manifestarse y en algunos casos las autoridades cortaron internet.

Este sábado la policía erigió barreras a lo largo de la avenida Jantar Mantar en el centro de Nueva Delhi, que se ha convertido en los últimos años en un centro emblemático de las protestas en el país.

La ley que desató las protestas, adoptada el 11 de diciembre por el parlamento indio, otorga la ciudadanía a refugiados de Afganistán, Pakistán y Bangladés, pero solo si no son musulmanes. Sus opositores la consideran discriminatoria y contraria a la Constitución india.

La nueva ley no afecta directamente a los indios de confesión musulmana, pero estos temen ser discriminados tras cinco años de gobierno de Modi.

En Nueva Delhi, la capital del país, las fuerzas de seguridad dispersaron el viernes por la noche con cañones de agua una concentración de miles de personas. Se prendió fuego a un vehículo, constató un periodista de la AFP.

“Queremos que el gobierno de marcha atrás con la ley. La ley es contra los musulmanes y contra India. Nosotros nos manifestamos de forma pacífica y el gobierno tiene que ceder”, declaró a la AFP Sabzar Ali, uno de los manifestantes.

En un editorial muy crítico con el gobierno, el periódico The Indian Express pidió que se haga todo lo posible “para preservar la paz” en un país donde los musulmanes suman casi unos 200 millones, y representan el 14% de la población.

El Estado de Uttar Pradesh, el más poblado de India con 200 millones de habitantes, tiene un 20% de población musulmana.

“La democracia más grande del mundo no puede parecer incapaz de aceptar a los jóvenes que están en desacuerdo con el poder (…) India corre un alto riesgo si empieza a ser vista como un lugar donde los disidentes sienten miedo”, afirmó el periódico.

La oenegé Amnistía Internacional (AI) pidió el jueves a las autoridades indias que “cesen la represión contra los manifestantes pacíficos que protestan contra una ley discriminatoria”.