Italia
Fotografía: Filippo Monteforte - AFP
Roma, Italia.

El Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y el Partido Demócrata (PD) se reunieron este miércoles en una maratónica negociación para formar un gobierno, llamado a reemplazar a aquel en el que el ultraderechista Matteo Salvini se convirtió en el hombre fuerte de Italia.

Tras negociaciones nocturnas, suspensiones, altercados y reconciliaciones, dos delegaciones del M5E (antisistema) y el PD, primera fuerza izquierdista, concluyeron siete horas de difíciles discusiones en torno a una agenda común y la distribución de puestos ministeriales.

“Las urgencias que afronta el país impone plazos cerrados. Hemos concluido positivamente” el trabajo sobre un programa común que tiene por “novedad ser un documento único de las fuerzas políticas”, dijo tras el encuentro uno de los participantes, Andrea Marcucci, líder del PD en el Senado.

El documento debe aún ser aprobado por la dirección del PD, mientras que los Cinco Estrellas anunciaron que someterán el acuerdo a su plataforma de Internet de “democracia directa” llamada “Rousseau”, muy controvertida por su falta de transparencia y representatividad (sólo 100 mil inscritos para más de 10 millones de electores en las elecciones legislativas de 2018).

Para miembros del Pd esa condición del M5S es “un grave palmo de narices a las instituciones”, pero Marcucci estima que “cada quien tiene sus procedimientos”.

El presidente Sergio Matarella continuó este miércoles una segunda ronda de consultas con la clase política, para estudiar la posibilidad de una nueva mayoría.

Hace tres semanas que Italia está hundida en una crisis inédita, primero por la decisión de Salvini, líder de la Liga, de romper el 8 de agosto la anterior coalición de gobierno formada con Cinco Estrellas, y la dimisión el 20 de agosto del primer ministro Giuseppe Conte.

La idea de una alianza entre el PD y el M5E fue lanzada por el exprimer ministro Matteo Renzi (febrero 2013-diciembre 2016) con los objetivos básicos de reducir el número de parlamentarios y acordar un presupuesto 2020 capaz de evitar un aumento del IVA (Impuesto al Valor Agregado), muy perjudicial para los consumidores.

Desde entonces, el proyecto se enriqueció con propuestas de los dos lados que coinciden en relanzar el apático crecimiento italiano con una atención especial en los más débiles y el medio ambiente.

– Ministerios claves –

Los puntos de discusión se centran más bien en el reparto de los cargos ministeriales.

Según la prensa, le PD, que reunió a su estado mayor este miércoles, debe levantar oficialmente su veto a la renovación de Conte como primer ministro, a la que ha estado reticente debido a su silencio durante 14 meses frente a la política antimigrantes de Salvini. El M5E ha ejercido una fuerte presión sobre el PD para que permanezca en su lugar.

Conte, quien cuenta con una fuerte popularidad en Italia, ha sido además apoyado en los últimos días primero por los europeos en la cumbre del G7 de Biarritz (Francia) y luego el lunes por el presidente estadounidense Donald Trump, que lo calificó de “hombre muy talentoso”.

Sintiéndose fuerte con su amplia presencia parlamentaria (fue la fuerza más votada en las legislativas de primavera de 2018, cuando obtuvo el 32% de los sufragios), el M5E pretende hacerse valer en el reparto de ministerios.

Según los medios, el PD habría pedido elegir un número de ministerios, entre ellos Economía y Relaciones Exteriores, una actitud que permitió a Salvini burlarse de negociaciones “no sobre proyectos, sino sobre cargos”.

Si la coalición tuviera éxito, sería un duro revés para Salvini, que esperaba un triunfo en una votación anticipada.

Otro problema es la suerte del viceprimer ministro saliente, Luigi Di Maio, líder del M5E y cuya figura quedó muy debilitada en la crisis.

Él quisiera seguir siendo viceprimer ministro, pero el PD considera que si Conte, cercano a Cinco Estrellas, es primer ministro, solo puede estar acompañado de un número dos surgido de su agrupación.

Sin acuerdo de una “mayoría sólida” para una nueva coalición, Mattarella convocaría nuevas elecciones legislativas para el 10 de noviembre, un mal momento para la tercera economía de la zona euro, fuertemente endeudada y paralizada.

En caso de acuerdo, “los mercados deberían aplaudir porque evitaría las elecciones y una larga batalla con Bruselas sobre el presupuesto”, dijo Craig Erlam, analista de OANDA.