ecologistas
Fotografía: Leon Kuegeler - AFP
Viersen, Alemania.

Decenas de miles de activistas ecologistas manifestaron el viernes en Alemania para exigir acciones contra el calentamiento global, que ahora es uno de los temas más candentes en la agenda política europea.

Mientras que los activistas contra el carbón intentaron alcanzar y ocupar una enorme mina de lignito a cielo abierto, el movimiento estudiantil “Viernes para el Futuro” organizó lo que hasta hora ha sido su mayor manifestación internacional.

Al menos 20 mil jóvenes activistas de 17 países se dirigieron a Aquisgrán cerca de las fronteras con Holanda y Bélgica para una gran demostración de fuerza del movimiento estudiantil lanzado por la activista adolescente sueca Greta Thunberg.

Los militantes, precedidos por una banda y en columnas de varios centenares de personas, abandonaron desde temprano el “campamento climático” que montaron en la región alemana de Ruhr, donde ejercitaron técnicas para evitar a la policía, en un festivo ambiente de utopía ecológica, a unos 30 kilómetros de la enorme mina de Garzweiler.

“Somos imparables. Otro mundo es posible” cantaban los jóvenes, que inscribieron un número de identificación en sus brazos o piernas. La mayoría de ellos ignoraba el itinerario, considerado secreto. En esta gran zona de características lunares, la presencia policial era discreta.

Autosuficiente, vegana, dotada de un hospital y hasta un cine al aire libre, una panadería y una guardería, esta aldea temporal montada por la organización “Ende Gelaende” permite también a muchos jóvenes activistas iniciarse en actos de “desobediencia civil”, acciones consideradas ilegales pero no violentas.

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El plan de los activistas es forzar las barreras policiales para ingresar y ocupar la inmensa mina de lignito, un carbón barato y extremadamente contaminante.

Ende Gelaende ocupa partes de esa mina desde el año 2015, pero la edición de este viernes tiene una dimensión particular no solo por el número de activistas que busca burlar la acción policial sino porque tendrá el respaldo del joven movimiento Fridays for Future.

La policía advirtió a los manifestantes que ingresar al área de la mina es peligroso, y el propietario de la mina, el grupo RWE, indicó que quien sea encontrado en la propiedad será procesado.

Fotografía: Leon Kuegeler – AFP L

– ‘Ir más allá” –

Además de los activistas que buscan ocupar la mina, unos 20 mil  estudiantes de acudieron para realizar una “manifestación europea” en la ciudad de Aquisgrán, a escasos kilómetros, seguida por una acción de “apoyo” a los eventos en la mina.

“Por qué estudiar, si no tenemos futuro” o “Si la tierra fuera un banco, ya la habrían salvado” se podía leer en las pancartas de los primeros manifestantes.

Desde el jueves muchos activistas, incluyendo numerosos menores de edad, ya se encontraban en el campamento de Ende Gelaende, donde recibían entrenamiento y consignas de seguridad. Muchos confiaban en permanecer “detrás de las líneas”.

Siempre fui una ciudadana modelo, nunca transgredí la ley. Pero en realidad eso no cambiará nada si no hacemos algo de inmediato. Y estaré lista para ir más allá”, dijo una joven de 19 años que se presentó como Doerte, un nombre ficticio.

Los activistas se organizaron en grupos de una decenas de personas que comparten características físicas para tareas específicas.

En medio de las tareas de organización y limpieza del campamento, todos repasaron los escenarios posibles: arrestos, heridas, crisis de pánico y hasta el fracaso de la tentativa.

Fotografía: Leon Kuegueller – AFP E

– Abandonar el carbón –

Aunque el promedio de edad no pasa de los 30 años, hay algunos veteranos que han participado en todas las manifestaciones ecologistas y acciones de ocupación durante varias décadas, especialmente contra instalaciones nucleares antes de que Alemania decidiera en 2011 abandonar esa energía antes del año 2022.

La canciller Angela Merkel “mantiene una política que literalmente priva a los jóvenes de su futuro, pero estos jóvenes van en camino de tomar el poder. Tienen una fuerza que yo ya no tengo”, dijo, claramente emocionado, Gunter Wimmer, de 76 años, quien viajó desde Múnich hasta el campamento para expresar su solidaridad, a pesar de caminar apoyado en un bastón.

Sin embargo, la renuncia a la energía nuclear prolongó la dependencia del país al carbón, fuente de una energía más previsible, más barata y más fácil de transportar que la eólica o solar, y que aún representa casi el 40% de la producción de electricidad.

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El gobierno alemán decidió abandonar el carbón recién en 2038, un plazo que los activistas consideran demasiado largo. Además, no hay por el momento un calendario preciso para el cierre de las minas.