El Instituto Jalisciense de Asistencia Social no está –como lo dice su página- “en Construcción” sino en destrucción y bajo el argumento de una “reingeniería”, su junta de gobierno amenaza con el despido de casi 350 empleados y quedarse solo con unos 90 para atender dos depósitos de vehículos y dedicarse a generar recursos para dárselos a asociaciones civiles que realicen el trabajo de este organismo. Argumentando que tiene otras acciones prioritarias, ya cerró dos asilos y la Unidad de Atención contra la Violencia Intrafamiliar (UAVI), pero pretende hacer lo mismo con otro asilo y cuatro centros de capacitación.

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