protestas Líbano
Fotografía: Mahmoud Zayyat - AFP
Beirut, Líbano.

Un gran número de libaneses comenzaron a reunirse el sábado para una tercera jornada de manifestaciones contra la clase política acusada de corrupción, un movimiento inédito desde hacía años que ha paralizado al país.

A pesar de la intervención de las fuerzas del orden con gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes el viernes por la noche en Beirut ante la sede de gobierno y decenas de detenciones, éstos volvieron a las calles en todo el país, según corresponsales de la AFP.

Por la mañana, el ejército libanés tuvo que ocuparse de abrir las rutas levantando instaladas por manifestantes.

El centro de Beirut parecía un gran campo de batalla con humareda que se levantaba aún de neumáticos y contenedores de basura incendiados por la noche. También podía verse en el suelo trozos de vidrio de las vitrinas de comercios y bancos.

Los servicios de seguridad informaron de “la detención de 70 personas por actos de sabotaje, incendios y robo en el centro de Beirut”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La gente comenzó a concentrarse también en ciudades como Trípoli en el norte y Nabatiyé en el sur.

Las escuelas, las universidades, los bancos y las instituciones públicas cerraron el viernes. Los bancos continuaron cerrados este sábado.

En las últimas semanas, la tensión fue en aumento en Líbano donde empeora la situación económica, con temores a una devaluación y escasez de dólares en los mercados de cambio.

La clase política es acusada de corrupción y mercantilismo en un país con edificios en malas condiciones y donde los ciudadanos se quejan del costo de la vida.

El viernes por la noche, el primer ministro Saad Hariri, enfrentado a pedidos de renuncia de su gobierno, defendió las reformas que intenta hacer adoptar para enderezar una economía exhausta.

La deuda pública alcanza más de 86 mil millones de dólares, es decir más del 150% del PIB, tercera tasa más alta en el mundo, por detrás de Japón y Grecia.