Por Paúl Martínez Facio

Rogelio López Espinoza es egresado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM, institución para la que además laboró durante 44 años, forma parte del Colegio Municipal de Cronistas de Lagos de Moreno y biógrafo de Pedro Moreno, Francisco Primo de Verdad y Ramos, Rita Pérez, José Rosas Moreno, entre otros personajes cercanos a Lagos de Moreno.

Rogelio nació en Lagos de Moreno, pero su vida ha transcurrido en buena medida fuera de esta ciudad, desde esta perspectiva, cuenta el maestro, le ha sido posible valorar con mayor objetividad la posición histórica del municipio. Al respecto comparte lo siguiente:

«Yo fui acólito en la parroquia, estuve ahí ayudando a los sacerdotes en las misas, infinidad de veces estuve por la sacristía, por el salón de Cristo Rey, prácticamente por todo el templo, y pues yo nunca me di cuenta de lo magnificente, de lo espléndido, de lo rico, arquitectónica y artísticamente en general, porque para mí era mi templo, el templo de mi pueblo, y creía yo en mi ignorante infancia, que todos los pueblos tenían un templo así, de esas dimensiones, de esa naturaleza».

Vivir en la Ciudad de México, comparte el maestro, fue una “bendición” para poder hacer historia sobre Lagos de Moreno, ya que esto le permitió hacer investigación directa y constantemente en el Archivo General de la Nación. Acerca de lo importante que fue tener cerca dicho archivo, y la relevancia de esto en su obra, el cronista comparte lo siguiente:

«Cuando estaba haciendo la investigación, del ramo de expulsión de españoles, empecé a encontrar datos, documentos muy importantes de la historia de Lagos. Llegó el momento qué tenía tanta información, que no sabía qué hacer con ese acervo tan rico, de datos, de documentos, y un día estando dormido con esa angustia, con esa inquietud, me llegó a la mente la idea de seccionar, y así fue como apareció un libro (por ejemplo) que fueron Los Partes Militares del Comandante Hermenegildo Revuelta, obviamente toda esta información, pues yo jamás la habría adquirido en Lagos, ni en Guadalajara».

Ser laguense fuera de la región ha sido para el maestro un ejercicio de dos perspectivas, le ha tocado experimentar esa visión centralizada que a menudo se tiene de Jalisco, desde la que se cree que todo lo que ocurre en Jalisco, sucede en Guadalajara. Pero también ha sido testigo de la fascinación que el conocimiento sobre Lagos puede producir en aquellos que lo descubren.

«El año 2010 luego de la aparición del libro de Doña Rita Pérez de Moreno, al término de la presentación, la primera  persona en pedir la palabra fue una señorita, que estaba ahí en el auditorio en primera fila, y lo primero que nos dijo, fue esto: “Yo nunca había oído hablar de Lagos de Moreno, yo no sabía que existía Lagos de Moreno, pero ustedes hablan con un entusiasmo, con un gusto, con una pasión, de Lagos de Moreno, que ya me despertaron la idea, el gusto, por ir a  conocer a Lagos de Moreno, qué tiene el agua, o qué tiene el aire de Lagos de Moreno, para que ustedes fuera de su pueblo, hablen maravillas de él».

Hacer historia es parte esencial del ser humano, los pueblos indígenas, los colonizadores, los evangelizadores y ahora aquellos que en la actualidad se dedican a la crónica o a la historia, van sumando su propia manera de ver y reconocer el devenir de lo humano. Esto comparte el cronista:

«El hombre tiene esa necesidad, de dejar constancia, de dejar una evidencia de lo que ha acontecido en ese momento, le puedes llamar crónica, anales, memoria, como gustes, pero justamente eso es la Historia, dejar la constancia, la evidencia de lo que uno presenció, de lo que uno vivió de lo que uno investigó. La crónica, particularmente como la concebimos ahora, va a tener matices desde el punto de vista individual».

Rogelio López, a su modo, y desde la distancia que a menudo nos provee de una visión diferenciada, ha contribuido y lo sigue haciendo, al compendio de la historia de Lagos de Moreno y sus ilustres antepasados.