Por Gabriela Arreola

Muchas de las zonas que en la actualidad conocemos como parte de la mancha urbana de Lagos de Moreno, pertenecieron tiempo atrás a terratenientes, después fueron otorgadas a los campesinos con el reparto agrario y con el paso de los años estas propiedades llegaron, de nuevo, a manos de particulares, quienes los destinaron para la construcción de casas habitación, zonas comerciales y de producción.

Plan de los Rodríguez, un espacio que se transformó con el tiempo

El Ejido Lagos fue uno de los tantos que se crearon en el municipio y abarcaba una gran parte del territorio al sur, colindando con el municipio de Unión de San Antonio. Estaba conformado por diversos terrenos desde La Cantera, Jacales, La Esmeralda, el río Naza, Hacienda de Minas, La Labor, Portugalejo, San Agustín, San Francisco y Rancho Seco.

En el caso de El Plan de los Rodríguez, este fue originalmente un terreno destinado exclusivamente a la crianza de reses, y era parte de la Hacienda de La Labor, propiedad de la familia San Román, según datos del cronista Ezequiel Hernández Lugo:

«El Plan de los Rodríguez es el que está casi frente a Conalep. Potrero de Rodríguez era un potrero perteneciente a La Labor, donde ahora está. La Hacienda La Labor estaba, haz de cuenta que estás en el caserío de El Arenal, brincas el arroyo y ahí estaba el casco. Tenía terrenos de agostadero hacia el sur, donde más tarde nace ese Plan de los Rodríguez. A Manuel Sanromán ahí le afectaron una parte, pero más bien por el lado de Las Amarillas y lo que es el Plan de los Rodríguez, para aquel rumbo».

Con la Reforma Agraria, producto del triunfo de la Revolución, el potrero del Plan de los Rodríguez pasó a ser parte del gran Ejido Lagos. Lo que se pretendía era que aquellos desposeídos tuvieran parcelas para trabajar y mantener a sus familias, a diferencia del modelo de hacienda y peonaje que pervivía desde mucho tiempo atrás, a lo largo del país.

«Tengo entendido que ese pertenece al Eejido Lagos, por eso el Plan de los Rodríguez ni ejido completo era, era más bien una fracción del Ejido Lagos. Buscaron terrenos de diferentes, los juntaron y solicitaron la formación del ejido, y lo lograron», agrega el cronista.

Las tierras pasan de la propiedad común, a particulares

Sin embargo, más adelante a los ejidatarios se les permitió que se deshicieran de las propiedades, y es de esta manera se comenzaron a vender las tierras a particulares. Fue en ese momento que empezaron a surgir las colonias que conocemos actualmente; por otro lado, también influyó el acelerado crecimiento de la ciudad, que exigía más y más terrenos de la periferia.

«Bueno, yo creo que allí, como todo, en primer lugar son de las incongruencias de nuestra política; se supone que si tú eres dueña de todo este predio y yo solicito ejido, el gobierno me da parte de tus tierras. El ejido, uno de sus principios es que yo como ejidatario no puedo vender las tierras, voy a trabajar para mí y mi familia porque por eso peleé mi parcela, pero luego ya el gobierno dio concesiones, fueron cambiando… y ahora sí las podían vender, entonces, quienes no trabajaban esas tierras del ejido ya como propiedad privada, las vendieron y se formaron estas colonias, así fue como nacieron».

En varios documentos con los que cuenta el profesor Hernández Lugo, se hace notar cómo es que se le denominaba y para qué era utilizada la zona en la que actualmente se asienta el Plan de los Rodríguez. Hasta la fecha han aumentado el número de casas habitación y también siguen persistiendo varios establecimientos donde se cría ganado vacuno y se produce leche, como una reminiscencia de lo que antaño fue ese territorio.