Por Paul Martínez Facio

El cronista Mario Gómez Mata cuenta con una Licenciatura en Archivonomía por la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía (ENBA); además, dentro de su formación profesional en el ramo de las ciencias de la documentación, estudió una maestría de la que aún es pasante, en Estudios de la Información y Bibliotecología por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Pero, para comprender al cronista con mayor profundidad, es necesario conocer algunos de antecedentes que de su infancia nos deja saber:

«Desde niño a mí me gustó mucho los cuentos, las historias, de niño era comerciante de revistas ilustradas, de comics, a mí me encantaban, llegué a tener, a leer miles y miles de historietas ilustradas, todas las coleccionaba, particularmente me llamaban mucho la atención las de Historia, como las de leyendas, de mitología… había unas novelas que se llamaban Joyas de la Mitología Griega, ilustradas, y me encantaban esas historietas».

De las “páginas a todo color” que contaban la historia de El rapto de Perséfone o La tela de Penélope, Mario Gómez pasó a los libros en busca de cuentos, novelas y sobre todo historias. Pronto se convirtió en un ávido lector de Agustín Rivera, de quien menciona ha leído y releído Viaje al Fuerte del Sombrero. Más tarde, comenzó a trabajar en el periódico Noticias de la Provincia, labor que lo relacionó con otro apasionado de la Historia, don Alfredo Hernández Terrés, de quien cuenta, le facilitaba algunos textos de historia, alimentando más su interés por la misma.

«Todo eso hizo crecer todavía más mi interés por la historia de Lagos de Moreno, hasta que agoté prácticamente todas las fuentes escritas, y eso me llevó a preguntarme ¿dónde estaban los documentos de la historia de Lagos de Moreno?, ¿qué se habían hecho? Ya Agustín Rivera decía en uno de sus libros que a causa de un motín, por la jura de la constitución de reforma, aquí en Lagos en 1857, los tres pueblos indígenas se habían sublevado y habían incendiado el Palacio Municipal y su Archivo Municipal», comparte.

Fue a partir de esta curiosidad que se trasladó a la ciudad vecina de León, Guanajuato, donde se encontró con una gran cantidad de documentos, pero también, con el hecho de que para leerlos le sería necesario aprender Paleografía, disciplina en la que se formó de manera autodidacta y a partir de la cual nacería una nueva inquietud.

Mario Gómez Mata

«Ya entender la paleografía, me llevó a casi vivir en los archivos históricos de León, de Zacatecas, de Aguascalientes, luego me fui al de Jalisco, a copiar muchos expedientes documentales relacionados con la historia de Lagos de Moreno, vi que era una riqueza extraordinaria, que me permitió entender mejor la Historia de Lagos de Moreno, y empezar prácticamente a reescribirla», relata el cronista:

En 1999 presentó el proyecto para rescatar el Archivo Histórico de Lagos de Moreno, mismo que recuerda, se encontraba abandonado, en gran descuido y siendo lentamente reducido por la rapiña y la humedad.

Don Mario contempla la Historia como un ejercicio en el que participamos todos, “cada persona que vive en Lagos escribe sus propias historias” dice, pues en la actualidad se encuentra enfocado en personajes del siglo XX. Recientemente publicó un estudio sobre los albañiles laguenses, inventores de la bóveda cóncava. En la Historia él sigue encontrando esa fascinación que antes de niño, lo maravilló en las historias, que “a todo color” encontraba en las historietas, nos comparte:

«Lo que me conecta con mi niñez es que es prácticamente lo mismo, historias fantásticas que te vas encontrando en cada expediente, sobre todo en esos de probanzas de méritos y servicios de españoles al rey, en donde te ofrecen relatos fantásticos de lo que ellos hicieron. En la probanza del capitán Francisco de Mota, de cómo él fue uno de los que mataron las tropas del gran caudillo cascan Tenamaxtli en el Cerro del Mixtón, entonces ahí dice cómo quedó destrozado por las flechas indígenas»…