Por Paúl Martínez Facio

Para los residentes de la colonia Jacales, vivir reparando sus casas constantemente se ha vuelto ya parte de su cotidianeidad, pues desde hace más de veinte años sus viviendas presentan cuarteaduras de manera reincidente. Una de las causas desde las que se podrían explicar estas fisuras, son las actividades de la empresa Asfaltos Guadalajara, dedicada a explotar la piedra del ya prácticamente desaparecido Cerro de la Bola.

Aquí un testimonio:

«Las casas, sí, todas están así, bien cuarteadas, mucha gente comenta que es debido a eso (a la quebradora), pero también la tierra, cuenta mucho la tierra, que era chaute… y ese llueve y se infla, se seca y se baja, entonces también eso, eso afecta mucho, que sí cuenta lo de la quebradora, yo pienso que también es la tierra».

A pesar de que se han realizado algunos estudios, el último de ellos llevado a cabo por la Universidad de Guanajuato y en el que se eximía a la empresa de estos daños, se presentaron resultados en julio del año pasado, los vecinos no quedaron del todo convencidos.

A continuación, la opinión de los afectados:

«Pues que es normal, es lo único que nos dicen siempre que preguntamos, que es normal, igual cada que empieza a llover uno tiene que volver a arreglar lo que cada año está arreglando, porque igual y como truenan las piedras aquí arriba en la quebradora y se vuelve a abrir, entonces llega el tiempo de lluvia y otra vez hay que arreglar, y no pues “es que es normal, es la tierra” pero la quebradora nada tiene que ver ¡eh!, para ellos es normal».

Exponen además, poco apoyo han recibido por parte de las autoridades para atender este problema, por lo que han tenido que hacerse cargo ellos mismos, tanto de las reparaciones, como de asumir los riesgos de una mayor afectación:

«Nosotros hemos hecho todo, porque para acá no nos hacen caso, ya ve, también de las cuarteaduras, de la pedrera, nomás quedan en que sí, que sí, y ya. Nomás vinieron a sacar fotos los de Protección Civil y todo eso, pero ya hasta ahí quedó, todas, la mayoría están cuarteadas, las casas de aquí. No les han hecho nada. Según eso viene el viejo (el representante de la quebradora), pero pues no, queda todo igual, ya tenemos años con eso, todavía siguen ellos igual».

Ante esta situación, los residentes del área han tenido que optar por aprender a convivir con estos daños de manera permanente, dar un mantenimiento extra de manera continua y bajo sus propios costos, o incluso, dejar sus viviendas.