Por Jonatan Gallardo

Las cantinas tienen una importancia histórica significativa en Lagos de Moreno. Tan sólo el caso de “Las Poquianchis” ejemplifica lo que en aquella época representaban, pues aunque las hermanas Delfina, María de Jesús, Carmen y Eva Valenzuela nacieron en San Francisco del Rincón y se fueron a vivir a El Salto, regresaron a su pueblo natal para abrir una cantina con la herencia de su padre. El éxito obtenido las hizo abrir una sucursal en Lagos de Moreno, llamada “El Guadalajara de noche”, donde rentaban habitaciones para encuentros sexuales.

Pero a mediados del siglo XX existió una calle en el centro de la ciudad conocida por sus cantinas. Aunque no eran muchas, eran muy concurridas, según explica el cronista Ezequiel Hernández Lugo:

«En la callejuela esta, República, pero rumbo a la parroquia había cuatro cantinas. Tengo un estudio de las cantinas de Lagos de aquel tiempo, muy interesante, porque son estampas. ¿Qué te puede enseñar culturalmente una cantina? No, pues nada. Pero es parte de la cultural del pueblo».

Algunos solían llamarle la Callejuela de las Cantinas. Uno de los establecimientos, que a la fecha permanece pero en otra dirección es el Bar Lagos, espacio que ha dado tradición al municipio en el tema.

«Es que había cantinas diferentes y muy pintorescas. Había cuatro, por ejemplo El Tecolote. El Bar Lagos que está por Hidalgo era una de ellas, ahí empezó. Después lo cambiaron a otro lado hasta que llegó a su definitivo».

La palabra cantina es un término que proviene del idioma italiano y que se asocia a un establecimiento público en el cual se venden y consumen bebidas y comidas. En México y parte de Centroamérica suelen conocerse como tabernas, bares o cafeterías. Según una guía de lugares a visitar en Lagos de Moreno, existen en el municipio distintos tipos de cantinas: desde la tradicional con ambiente y decoración mexicana donde se venden bebidas alcohólicas, hasta la de lujo, donde grupos numerosos se reúnen.