La tundra en Alaska libera cada vez más C02, dice estudio




Washington, Estados Unidos

Debido al cambio climático, el suelo de la tundra en Alaska parece emitir más dióxido de carbono (CO2) del que captura, lo que podría acelerar el calentamiento global debido a las enormes cantidades de gases de efecto invernadero que existen en suelos de las regiones árticas.

Las mediciones de CO2 realizadas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) sugieren que las cantidades de carbono emitidas desde la tundra de Alaska, en el noreste, aumentaron un 73% entre 1975 y 2015, durante los meses de octubre a diciembre, dicen los investigadores, cuyo estudio fue publicado el lunes en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

"Presentamos la primera evidencia cuantitativa de un fenómeno regional importante de la actividad creciente en el comienzo del invierno (boreal)", escriben los científicos, quienes creen tener evidencia de que los ecosistemas en el Ártico podrían convertirse en una fuente neta de emisiones de CO2.

La pregunta es qué porcentaje de las emisiones de carbono de la tundra deriva de la descomposición de la antigua vegetación.

Tal fenómeno sumaría a la atmósfera el C02 almacenado en el permafrost -la capa permanentemente helada del suelo- por décadas o incluso siglos, relevaron estos científicos, entre los que figura Roisin Commane, de la Universidad de Harvard, uno de los autores principales el estudio.

Este fenómeno se explica por las temperaturas más cálidas que se dan durante los tres meses de otoño, que retrasa la congelación del suelo y permite la continuación de la fotosíntesis más tiempo y la descomposición de la materia orgánica por la acción de microbios. Esos procesos son los que producen CO2.

El Ártico se recalienta dos veces más rápido que el resto del planeta y Alaska acaba de conocer tres años consecutivos de calor récord, subrayan los científicos.