En la casa de Juanita Chávez y Juan Hernández se preparan para el temporal de lluvias. Cambian todo el drenaje que se llenó de lodo y  colapsó el año pasado por las inundaciones provocadas por el desbordamiento del  vaso regulador de El Deán.

En frente del parque, la maquinaria  del Ayuntamiento de Guadalajara y de la Comisión Estatal del Agua trabajan a marchas forzadas para sacar el lirio y evitar taponamientos en la zona de descarga.

Don Juan no cree que estas labores sean suficientes para evitar que el agua invada otra vez las viviendas de la calle 14.

Desde la puerta de su hogar, la señora  Margarita Figueroa observa el ritmo acelerado de los trabajos de saneamiento del vaso regulador de El Deán.

La mayoría de las casas contiguas al parque han sido reconstruidas para evitar que el agua se meta hasta la cocina.  Hace cinco años, José Antonio González elevó su vivienda un metro 20 centímetros; aún así, se inunda 40 centímetros cuando se desborda el vaso regulador.

El señor aseguró que cada año sube más el nivel del agua.

Los vecinos del parque El Deán evidenciaron que el año pasado perdieron todos sus muebles, el Ayuntamiento tapatío hizo un censo de afectaciones y nunca llegó el apoyo prometido.

Equipo Editorial
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