Luego del ataque perpetrado este miércoles en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE), donde perdiera la vida la trabajadora social María Verónica, el gremio en Guadalajara porta un moño negro y pide al municipio destinar al menos un guardia de seguridad en las dependencias a fin de evitar sucesos lamentables.

Ana María Hernández, trabajadora social del municipio advirtió que su vulnerabilidad es alta pues son las primeras en responder las inconformidades de los ciudadanos y es en los servicios médicos donde más conflictos y riesgos se tienen.

A manera de solidaridad con las compañeras atacadas de la FGE, las trabajadoras sociales de Guadalajara llevaron una corona de muertos a la estatua de Irene Robledo en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, pionera en la trabajo social en el estado de Jalisco.

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