Han pasado 23 años, y aquella mañana sigue presente en los sobrevivientes del 22 de abril; la explosión aún cimbra en sus oídos, las imágenes de destrucción de sus viviendas, dolor y pérdida de seres queridos quedó plasmado en sus ojos.

Desde el miércoles 22 de abril, a las 10:05 de la mañana, la vida de cientos de miles de personas cambió de manera drástica; José Barba, Lilia Ruiz y Guadalupe Tachikin son testimonios de aquella tragedia que no se olvida, aunque el gobierno de Jalisco y de Guadalajara traten de borrar los archivos clasificados con fecha del 22 de abril de 1992.

José tiene 37 años, forma parte de la selección estatal de basquetbol del CODE Jalisco. Tenía 14 años, trabajaba en un taller eléctrico familiar y recuerda que cuando iba en su bicicleta sintió una sacudida desde el suelo aventándolo al aire, lo que le provocó una fractura total de columna y de piernas.

Desconcertado de lo que sucedía, solo pensaba salir de los escombros, conforme pasaba el tiempo, recuerda que veía pasar a la gente corriendo, gritando, heridos, personas enterradas y muertos.

La vida de José ha sido un peregrinar para recibir atención médica desde la tragedia del 22 de abril ,y hoy a más de dos décadas la situación no cambia, desde hace un trimestre el consultorio especial que atiende a los sobreviviente comenzó a retirar la atención médica y los medicamentos.

Por otra parte, Lilia Ruiz, ha sido una mujer polémica por encabezar la asociación civil 22 de abril, la han querido desprestigiar, sin embargo, ella se mantiene en pie de lucha para continuar con los apoyos a las personas afectadas por aquel miércoles negro.

Ella, perdió una de sus piernas, dice que aunque las administraciones del gobierno traten de archivar el expediente, su lucha continuará.

Han transcurrido 23 años en que decidió luchar porque las familias fueran apoyadas y formaran parte de un fideicomiso, sin embargo por política gubernamental no todos fueron integrados.

En octubre próximo, la señora Guadalupe Tachikin Valadez cumplirá 71 años de edad, el día de las explosiones iba a bordo del camión urbano de la ruta 103, rumbo a su trabajo, aunque se mantiene firme hay momentos en que se derrumba al recordar las imágenes.

Recuerda que el conductor del transporte urbano “se volvió loco y salió corriendo”.

Cada vez que despiertan José, Lilia y Guadalupe no olvidan el 22 de abril, los dolores de columna son más frecuentes, ellos se mantienen en pie de lucha para seguir en defensa de sus derechos y que la historia de Jalisco no olvide las explosiones que marcaron la vida de miles de personas.

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