El odio a las mujeres se representa de la siguiente manera: mil 194 de ellas murieron de 1997 a 2014 por su condición de género, ¿su problema?, ser mujeres. En el periodo de 1997-2007, los registros de las autopsias registran que una de cada cuatro murió golpeada y otro tanto igual fue víctima de arma de fuego; los cuerpos mostraron, en mayor o menor medida, ser estranguladas, violadas, calcinadas o desnudadas.

Las cifras alarman, pero las historias de cada una de ellas perturban. Emocionan a la académica María Guadalupe Ramos Ponce, quien presentó esta mañana el libro “Estudio del feminicidio en Jalisco”,  una obra con más de 15 años de trabajo de campo, en la búsqueda de hacer visible un problema cultural profundo: las relaciones de poder en una sociedad patriarcal.

En la presentación, la autora recordó la lucha incansable que le ha tocado sortear desde años en que no existían registros en el Servicio Médico Forense (Semefo) o que no existían los alcances de las leyes de transparencia. Recordó la ocasión en que Mario Rivas Souza, entonces director de Semefo, le comentó que en Jalisco, las mujeres que son víctimas de feminicidio mueren en iguales o peores circunstancias que las documentadas en Ciudad Juárez.

En el texto se encuentra un apartado de la georreferenciación de los delitos de género que se han presentado en las últimas dos décadas en Jalisco, de esta manera se puede ver cómo la zona metropolitana es la que más presenta feminicidios.

Al respecto, la poeta y activista Guadalupe Morfín hizo un llamado a los urbanistas para construir marcos referenciales de este tipo de delitos a través del uso de tecnologías.

El feminicidio es la práctica de odio más lacerante, pues termina con el derecho a la vida de las víctimas de discriminación por asuntos de género. El estudio considera esta categoría de análisis como naturalizada en la cultura y tolerada por el Estado y la sociedad.

Café chejov cuadro

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here