La población que radica en la costa vive inmersa en la regularidad de los ciclos y por eso no detectan con claridad si el calentamiento del océano afecta su actividad.

Sin embargo, hay un deterioro inobjetable en la cosecha que año con año los pescadores obtienen, lo que atribuyen a diversas causas: la falta de planeación, el excesivo clandestinaje, la sobrepoblación de pescadores y ese indefinible proceso de las temperaturas que hacen que una especie de alto valor comercial se demore o apenas aparezca.

Alejandro Trujillo Hernández, líder de la Federación Regional de Sociedades Cooperativas de la Industria Pesquera de Jalisco, señaló que lidiar con las temperaturas es cosa de todos los días.

Pero no es sólo culpar a un fenómeno tan amplio en patrones y en causas, que termina por establecer apenas responsabilidades impersonales. Hay sin duda, aparejados, una serie de factores locales que incluyen el manejo inadecuado de las cuencas terrestres, taladas en más de 50 por ciento; la sobreexplotación de los bancos pesqueros; el saqueo de especies por la gran industria camaronícola del mar de Cortés y la destrucción de sus hábitats con todo tipo de artes de pesca ilegales.

La especie fundamental de la costa de Jalisco es el huachinango o pargo rojo, cuyas capturas han descendido a la mitad en lo que va del siglo XXI.

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