El gobierno de México rechazó el lunes acusaciones de que la policía ejecutó a presuntos criminales durante una balacera que dejó 42 pistoleros muertos y un policía herido, un saldo desigual que generó dudas entre los expertos de seguridad.

Los 42 presuntos delincuentes se negaron a rendirse, y optaron por enfrentarse a la policía y a su helicóptero Blackhawk durante más de tres horas en un rancho de Tanhuato, Michoacán (oeste).

En la balacera registrada el viernes, “no hubo una sola ejecución”, dijo a Radio Fórmula Enrique Galindo, al negar que sus agentes quisieran vengar las muertes registradas este año de varios policías a manos del cártel Jalisco Nueva Generación.

Galindo argumentó que fue la capacitación de sus policías, el superior equipo que llevaban, incluidos vehículos blindados y el helicóptero, lo que explica el resultado desigual.

“Si el helicóptero no hubiera llegado, tal vez el número de muertes habría sido diferente”, dijo Galindo.

El comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, dijo que el helicóptero Blackhawk sólo efectuó disparos para contener a los delincuentes. 

Sólo tres pistoleros se rindieron, entre ellos dos que se habían escondido en la casa principal del rancho, dijo Monte Rubido a periodistas extranjeros.

Dos de los detenidos confesaron ser integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, que se ha convertido en uno de los principales desafíos para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Ese cártel ha matado 28 policías y militares desde marzo, y el 1 de mayo derribó un helicóptero militar.

– ¿Sólo tres se rindieron? –

Familiares de los 42 presuntos delincuentes muertos dijeron que muchos eran campesinos del vecino estado de Jalisco que partieron a Michoacán para encontrar trabajo, aunque algunos no sabían el tipo de trabajo que desempeñaban.

Algunos de ellos fueron enterrados en Ocotlán, Jalisco (oeste), y según sus familiares, mostraban huellas de haber sido golpeados, y unos incluso no tenían dientes.

“No era para que lo mataran así. Estaba golpeado y quemado y tenía impactos de bala en las piernas. No tuvo oportunidad de defenderse”, gritaba un hombre que acompañaba el féretro de su primo de 26 años.

Los expertos consideraron que el saldo de muertos recordaba a otro enfrentamiento registrado hace un año en la comunidad de Tlatlaya (centro). En esa ocasión 22 presuntos delincuentes murieron y sólo un militar resultó herido.

Tres soldados fueron acusados de ejecutar a ocho de los 22 presuntos delincuentes después de rendirse, mientras que la oficina del Ombudsman sostiene que fueron al menos 12.

Uno de los expertos, el exagente del servicio de inteligencia mexicano Alejandro Hope, dijo que pese a las explicaciones del gobierno, sigue teniendo dudas sobre la balacera de la semana pasada.

“Es lo mismo que dijeron sobre Tlatlaya”, dijo Hope a la AFP. 

“Vamos a suponer que en efecto no hubo ejecuciones, queda indagar si fue un uso proporcionado y racional de la fuerza”, prosiguió.

“¿Por qué solo tres de 45 se rindieron? ¿Por qué después de que llegó el helicóptero se prolongó? ¿Por qué (no hay) ni un (pistolero) herido?”, cuestionó.

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