Imagina un lunes por la mañana, el tráfico intenso, el calor, los restaurantes y fondas abarrotados por estudiantes y trabajadores a la hora del desayuno y la gente con prisa esquivándose unos a otros en el Centro tapatío. Pues nada de eso sucedió hoy. El transporte público circula lento en el pavimento mojado, las principales vialidades de la ciudad lucen fluidas y los automóviles toman rutas alternas para sortear la Vía RecreActiva de avenida Juárez, la cual es recorrida por pocos ciclistas que se cubren de la lluvia con impermeables y chamarras, pedaleando despacio para no mojarse en los charcos.

Franquicias y pocos negocios han abierto sus puertas al público, algunos restaurantes con mesas al aire libre lucen vacíos mientras los meseros limpian constantemente el agua que ha salpicado en las mesas y sillas.

No hay estudiantes uniformados, pero sí algunos turistas que aprovechan la soledad de las plazas públicas para tomarse fotos frente a la Catedral, en las fuentes y quioscos. Mientras tanto quienes tuvieron que salir de sus casas para dirigirse al trabajo o a realizar compras lo hacen acompañados de bebidas calientes que ayudan a aminorar el frío.

Los que no descansaron fueron los trabajadores del programa ‘Mano a Mano’ que desde temprano recorrieron el Centro tapatío realizando la limpieza de sus calles. Mientras tanto, ya sea por el día de asueto o la lluvia atípica, las pocas personas afuera se resguardan esperando que pase el aguacero en los portales y marquesinas, resignados a que esta lluvia durará unos cuántos días más.

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