Como una ola que llega e irrumpe con violencia, así sucedió en Ixtapilla, Michoacán con la detención de Semeí Verdía Zepeda, por fuerzas federales y estatales, que desencadenó en el caos con la muerte del niño Hidelberto Reyes García de 12 años de edad.

Por ahora se investiga de donde llegaron las balas asesinas en este lugar de la costa del Pacifico que propicia la codicia de muchos.

Hidelberto Reyes vivía en un paraíso, junto con sus siete hermanos. Sus padres son parte de los 22 indígenas nahuas que la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas apoyó con el proyecto ecoturístico de Ixtapilla, Michoacán. Ahí es un santuario tortuguero, donde la vista se pierde en una belleza impactante. Y que ahora ya no están en paz.

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