Guadalajara, Jalisco.

Guadalajara, junto con las áreas metropolitanas del Valle de México y de Monterrey, tendría a su alcance, en los biocombustibles, el modo más eficaz y seguro ambientalmente para disminuir la crisis provocada por el alza desmedida de las gasolinas, pero inexplicablemente, la norma oficial mexicana en especificaciones de calidad de petrolíferos prohíbe que se distribuya y comercialice en las tres principales ciudades del país ese combustible que es de bajo impacto ambiental e implica ahorros a los bolsillos de 30 a 40 por ciento en relación con gasolina magna, advirtió la diputada del PRD en el Congreso local, Mónica Almeida López.

Es lo que la legisladora llama “democracia energética”; la base son esos biocombustibles cuyo periodo de adaptación tecnológica ha llegado a su madurez.

Esto lleva como consecuencia, generar empresas agropecuarias que produzcan etanol en los volúmenes que demande un mercado de más de tres millones de autos.

Por iniciativa de la fracción del PRD, se aprobó en el Congreso local, pedir al Congreso de la Unión y al presidente de la república, suspender la liberación de las gasolinas mientras no se garanticen las alternativas de mercado para acceso a otras fuentes de combustible; también se exige retirar la prohibición de distribuir y comercializar etanol y biocombustibles en Guadalajara y la necesidad de discutir una “democracia energética” basada en un bajo impacto de carbono.

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