En los últimos tres años desde el 2012, 26 mujeres han sido asesinadas, tres de estos homicidios pertenecen a Tepatitlán y uno de ellos se cometió en este año, se trata del asesinato de Ana Karina Gómez de la Torre. Ya han pasado más de tres semanas y su muerte no ha tenido justicia. Las autoridades dicen que aún no hay responsables, ni cause en la investigación, pese a que hubo testigos, hay pistas como huellas dactilares en gran parte de la escena del crimen entre víctima y victimario, el arma punzo-cortante con la que se cometió su asesinato, y las huellas en su cuerpo al defenderse antes de que le arrebataran la vida.

Ana Karina Gómez de la Torre tenía 26 años de edad, una pequeña hija y una larga vida profesional y familiar que recién comenzaba. Su familia la recuerda, como una joven incondicional, sonriente, feliz, perfeccionista, a quien le encantaban las manualidades; era dedicada y se esforzaba por ayudar a quien lo necesitaba, tenía una gran vocación, esa vocación que sólo puede explicarse quien ha decidido ser enfermera.

Ese día, que pintaba para ser el más importante, pues regresaba de aplicar su examen CENEVAL para así titularse como licenciada en enfermería, se convirtió en la tragedia más grande jamás imaginada para su familia, para quienes la aman y quieren certidumbre y justicia a su muerte.

La madrugada en que se cometió el asesinato, la policía llamó a casa de su familia, eran las 4:00 de la mañana y lo único que les dijeron fue que tenían que dirigirse a la brevedad al domicilio donde vivía Karina, puesto que, un crimen había sucedido.

Al parecer, el esposo de Karina regresó del trabajo a su casa en ese horario durante la madrugada y fue cuando la encontró sin vida con una herida de arma blanca en el cuello, mientras su hija de cuatro años estaba en una habitación encerrada.

En ningún momento su conyugue fue tomado como testigo o sospechoso, apenas se le requirió que declarará y después se le dejó en libertad.

La familia de Karina comenta que aún hay cabos sueltos y les preocupa que el principal sospechoso se encuentre con la principal testigo, su pequeñita de cuatro años. La familia de Karina no está en desacuerdo de que su padre se haya quedado con ella, puesto que al morir la madre, la patria potestad de la menor pasa al siguiente familiar más cercano. Sin embargo, lo que les preocupa es que no hay resolución al caso o algo que pruebe alguna de las dos versiones.

Tras la muerte de Karina se han realizado dos marchas para demostrar la indignación y la necesidad de justicia que quiere su familia frente al caso. En una de ellas el presidente municipal se comprometió  a darle cause y seguimiento a la investigación, facilitando las reuniones entre la familia y el Ministerio Público y poniendo a su disposición  la presidencia municipal para realizar los encuentros y así  darles a conocer los avances de la investigación. Sin embargo, la familia no ha visto cauce alguno, además de señalar que son pocos y escasos los datos que se han proporcionado.

Ellos tienen tres peticiones: que se detenga al responsable, que se tomen en cuenta las pistas que se tienen y que se entregue el expediente y los avances de la investigación previa, pues dentro de ella consideran, se han dejado de lado ciertas pistas y documentos valiosos, como lo son el arma con la que hirieron a Karina, los resultados de la autopsia (ya que ni siquiera saben si le hicieron una) y  el parte médico de su pareja, puesto que ella mostraba indicios de haberse defendido de su atacante.

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