Tras una lucha de 10 años, migrantes indígenas otomíes, mixtecos, mazahuas y wirrárikas que vivían en casas rentadas en Guadalajara, lograron hace tres años obtener un terreno para autoconstruir sus viviendas a las afueras del pueblo de Cuexcomatitlán, municipio de Tlajomulco de Zúñiga.

Sin embargo, las casi 200 familias que tienen casas de madera, con techos de lamina y algunos con bloques sobrepuestos, no cuentan con servicios públicos. No tienen agua potable, ni drenaje. La energía eléctrica llegó hace un par de semanas, pero con la lluvia del viernes el servicio se suspendió.

María Cristina Flores, habitante del lugar, como muchos otros exige que el Ayuntamiento de Tlajomulco les asigne por lo menos tres pipas de agua a la semana, ya que ahora apenas les dan una.

Cenobio Margarito, representante del grupo de migrantes indígenas, expuso que el Ayuntamiento de Tlajomulco no les da servicios públicos, porque no cuentan con un documento que acredite la transmisión de dominio del terreno, que fue donado por el gobierno de Jalisco, en la administración anterior.

Por su parte, Elizabeth Valdez, nativa de Querétaro de la etnia otomí, señaló que los habitantes trabajan en su mayoría como artesanos, albañiles y comerciantes ambulantes.

 Los niños de la colonia Sergio Barrios, de Cuexcomatitlán, muchas veces son discriminados en las escuelas primarias y secundarias a las que asisten, así como en el centro de salud, simplemente, por su origen indígena.

Musica maestra

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here