El paso, hace poco más de dos meses, del Huracán ‘Patricia’ por las costas del sur de Jalisco, fue incruento en vidas humanas pero ha dañado la economía de Cihuatlán, junto con los fenómenos meteorológicos posteriores. Aunque la ayuda gubernamental fue oportuna, aún hay riesgos de que los daños a las plantaciones de frutales y plátanos generen problemas sociales por el desempleo que afecta a casi cuatro mil trabajadores y sus familias, dijo el líder social de la región, Antonio Morán Araiza.

Hay en la actualidad un apoyo económico por medio del Programa de Empleo Temporal (PET) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), pero se trata de que se aprovechen tantas manos disponibles para darles ocupación e ingresos por más tiempo, en las labores de reconstrucción que demanda la región. De este modo, se lograría que la economía de miles de familias sobreviva durante la restauración de los plantíos.

Sin embargo, a largo plazo se debe pensar en reconstituir las selvas y los esteros como único modo de garantizar economías sostenibles y la resiliencia o capacidad de respuesta de la naturaleza y sus servicios ambientales frente a eventos extremos que serán más frecuentes que en el pasado.

Antes del huracán de 1959, el más devastador que haya pegado en la región (mil 600 muertos en el municipio colimense de Minatitlán), el ecosistema dominante era el bosque tropical caducifolio y subcaducifolio. Hoy dominan las sabanas inducidas y las plantaciones agrícolas, además de asentamientos humanos en expansión.  

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