El acceso a la lectura no es tarea fácil para todos, las diversas condiciones humanas complican esta acción de aprendizaje y recreación. Por ejemplo, el caso de las personas ciegas para quienes la oferta de lectura en braille es reducida.

Tan solo el uno por ciento de los libros en México están impresos en esta modalidad, pero en otros casos como en los periódicos es nula, similar a lo que sucede con las personas sordas que desean informarse a través de la televisión.

Para resolver esa situación, existe el Tratado de Marrakech, aprobado desde 2013 por la Conferencia Diplomática de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que busca transformar los textos impresos al braille, y audio libros y textos de fácil comprensión para personas con discapacidad intelectual o motriz.

En el México, para comenzar a aplicar el Tratado de Marrakech hace falta regular la legislación y comenzar a intercambiar los productos de lectura entre los países participantes, explicó el visitador adjunto de la Dirección General de Atención a la Discapacidad de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Germán Bautista Hernández.

El esfuerzo para cumplir con el Tratado de Marrakech es elevado. Transformar un libro convencional a braille es tardado y el volumen se incrementa hasta por cinco veces.

Para abordar este y otros temas relacionados se realizará este 3 de mayo el segundo foro “El Derecho a Leer” en el Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

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